APUNTES PARA NUESTRA HISTORIA REGIONAL
LA TAPERA DE DOÑA ROSA MAZIEL
Autor: Hugo M. Zingerling
En la historiografía santafesina, hay referencias y citas acerca de un lugar conocido como la "la tapera de Doña Rosa Maciel o Maziel". El 10 de junio de 1991, con un grupo de amigos investigadores, fuimos afortunados al poder ubicar, visitar y conocer el paraje.
Está situado, en el Departamento Las Colonias, provincia de Santa Fe, en territorios que hoy corresponden al distrito y jurisdicción de Colonia Rivadavia, casi rozando en su límite Sur, con el distrito Cavour, a unos cincuenta km. de la capital de la provincia, en dirección al Nor-Oeste de la misma.
Nos acompañó en esa oportunidad, Don Gerardo Goddio, vecino de aquél lugar en su niñez, actualmente residente en Humboldt, a quién le agradecimos su compañía. Un hombre de gran pasión por la historia de la región, y un poco el pionero del descubrimiento del sitio.
Para llegar hasta allí, es necesario dirigirse hasta el pueblo de Cavour. Luego hay que tomar desde el camino que pasa frente al Club Atlético Cavour (muy cercano a la plaza de esa localidad), en dirección al Norte, por un trayecto de 3 concesiones. (Cada concesión tiene aquí, aproximadamente unos 650 m.)
Se llega así al límite Norte de dicha colonia, y luego de doblar hacia el Este, y siempre en ese mismo sentido, después de recorrer unas 3 concesiones y fracción, estuvimos en presencia del sitio mencionado.
La tapera se encuentra actualmente, en campos que pertenecen a la sucesión de Antonio Pirola (Sr. Roque Pirola), dentro del distrito Rivadavia, y frente a la concesión nro. 162 de Colonia Cavour. Allí, al lado de las instalaciones edilicias actuales del casco de dicho establecimiento agropecuario, es posible ver una construcción muy particular y distinta al resto de la edificación.
Cercano a unos ombúes, y en la cima de una loma bastante pronunciada, desde donde es posible dominar las inmediaciones, una casa con techo de tejas andaluzas y a dos aguas, muy antigua, llama inmediatamente la atención del visitante.
La primera impresión, al observarla, es estar viendo una parte de la casa de los Diez de Andino, actual Museo Histórico, que se encuentra frente a la casa de Gobierno en Santa Fe.
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| Fotografía 1: Vista general de lo que quedaba en pie en 1991, de lo que fue la casa de los Maziel. |
Creo, - siempre de acuerdo a mis conocimientos- que en todo
el Departamento Las Colonias, no debe haber una construcción similar.
Por sus características, la fecha probable de su edificación
correspondería a los fines del S. XVIII o principios del S. XIX.
Es también probable, que sea esta, la construcción más
antigua existente en este departamento.
Solo faltaría determinar si es la construcción original, o si fue reconstruida o refaccionada en algún momento. De haber ocurrido esto así, evidentemente, por los materiales empleados, se volvieron a usar los mismos y se respetó el estilo. Las características principales de esta edificación, son las siguientes: ubicación de Sur a Norte, paredes de ladrillos, anchos y de gran tamaño. Los ladrillos están pegados con barro, y las paredes también están revocadas con este material. El piso está apisonado y recubierto con ladrillos similares a los usados en las paredes, aunque de menor espesor. Hay horcones que ayudan a sujetar el techo, con madera del lugar (algarrobo).
El techo está recubierto de tejas de tipo español, de las llamadas "musleras"1 y cae a dos aguas, pareciéndose a los tejados andaluces. Hay tres habitaciones, y una parte de la pared y techo en su ángulo S. O. están algo derruidas. Las aberturas, tanto puertas como ventanas, están sujetas a marcos que son de madera dura labrada a mano, y es posible aún apreciar la forma de los troncos usados, ya que estos marcos son muy rústicos.
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| Fotografía 2: Vista lateral. Obsérvese el detalle de las aberturas y el tipo de techumbre con tejas de estilo español. |
Si comparamos esta construcción de Maziel, con las casas llamadas "de colonos" más antiguas, existentes en el departamento, podemos inferir claramente que estas son construcciones posteriores, de alrededor de 1860-70. Por ejemplo: las tejas empleadas en la techumbre de estas últimas son las llamadas francesas, de uso generalizado a partir de 1860, muy distintas a las tejas "musleras" existentes en esta tapera.
También por otras características y modalidades constructivas empleadas en las casas de colonos, que surgen al compararlas con las de Maziel, resaltan el valor de las hoy casi ruinas de Rosa Maziel, y acentúan las diferencias, poniendo en evidencia su mayor antigüedad con respecto a las edificaciones citadas.
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Estos factores hacen que la tapera de la que nos ocupamos hoy, sea un descubrimiento importante para la historia de la arquitectura departamental, y porque no de la provincia de Santa Fe, desde el punto de vista arquitectónico.
Pero también la importancia histórica en sí, de este lugar es innegable. Para su comprensión es necesario recrear históricamente algunos aspectos ligados con la construcción de Maziel. Contrariamente a lo que muchos piensan, el poblamiento del actual departamento Las Colonias, por europeos o sus descendientes, comenzó mucho antes de 1856.
Generalmente se toma el año de fundación de Esperanza como el inicio de la llegada de inmigrantes y el comienzo del proceso posterior de fundación de otras colonias, y con ello el consiguiente poblamiento total de la provincia de Santa Fe. Pero hay que hacer una salvedad.
Esta aclaración, es que, aunque en escala reducida, (y atendiendo a lo que era la población de Santa Fe de la Vera Cruz, en el S. XVII), para este siglo ya hay pruebas de la existencia de pobladores y propietarios de suertes de estancias, en la banda Occidental del Río Salado.
¿Cuales son las pruebas de esta afirmación? Hay escrituras de compra y venta de tierras, en distintos lugares del actual departamento Las Colonias y constancias de gente viviendo en ellas. Estos pobladores eran descendientes de españoles y mestizos que componían la población de Santa Fe de la Vera Cruz.
Siempre usando como fuentes, esas escrituras, en ellas no solo se informa de los nombres del comprador y vendedor, sino que se mencionan otros datos de importancia. Por ejemplo, si la estancia tenía puestos, o lo que hoy conocemos como un casco de estancia, entonces en esas escrituras se habla de "casas y corrales" y también se dice el tipo de ganado que había. Una vendedora expresaba en una escritura, además de las dimensiones y características de la estancia, que clase de ganado vendía, diciendo: "...y ganado obejuno (sic) y yeguas que tengo en ellas..." 2 . Esto ocurría ya en el año 1688, en territorios del actual departamento Las Colonias.
En los escasos mapas existentes, no solo se indican los límites de las propiedades, sino que se marcan o señalan los lugares donde estaban los cascos y también se localizan las taperas.
En estos mapas, en los sitios donde las estancias tenían
sus casas o rancheríos, se utiliza el término "población"
para designarlas.
En cada lugar donde estaba emplazada una "población" hay un dibujo
que nos da una idea gráfica el tipo de casas allí emplazadas.
Coincidentemente, estos dibujos son muy parecidos a la que aún hoy
existe, de Rosa Maziel. Esto se hacía así, para describir,
e indicar la existencia de habitantes y sus viviendas en los planos de mensura.
También es necesario tener en cuenta, que partiendo
desde Santa Fe de la Vera Cruz, recorría el Departamento Las Colonias
un importante camino, en lo que fue el Virreinato del Río de la Plata.
Era
el camino Real al Alto Perú, que desde la segunda Santa Fe de la
Vera Cruz (sitio actual) iba hasta Santiago del Estero, de allí a
Tucumán, Salta, Jujuy y finalmente al Potosí.
Estos caminos coloniales del S. XVIII eran transitados por grupos de carretas, arreos de mulas y yeguas para las minas potosinas, y los veloces (para la época) chasquis o mensajeros.
En un territorio tan vasto y a la vez despoblado, como lo era entonces la actual República Argentina, los caminos se caracterizaban por ir siguiendo distintos accidentes naturales que los hacía a veces caprichosos. Pero todo esto tenía un sentido. Se buscaba vadear un río la menor cantidad de veces posible. En campo libre se iban buscando las aguadas permanentes, ó el refugio y punto de referencia que daba en una pampa casi sin árboles, la presencia de un grupo de ombúes o algarrobos. Donde había estancias, se pasaba por ellas por protección, o para pernoctar en un sitio más seguro, al final de una jornada de marcha.
Por la estancia de Rosa Maziel, pasaba el camino al Perú. Desde Santa Fe, se cruzaba el Río Salado, existiendo tres pasos importantes; el del Catalán, el de Simón o Ziburu, y el de Mihura. Después de haber sorteado el accidente geográfico más importante, la llanura se abría inmensa hacia el Oeste. El camino seguía en esa dirección topándose primero con "Los Chañares" , luego se llegaba hasta la hoy llamada plaza de las carretas de Esperanza, donde había una aguada y unos algarrobos para reparo. Además, muy cerca de allí, estaba el puesto de la estancia de Agustín de Iriondo, luego fortín Iriondo, que brindaba protección a ese rincón de territorio. (Puede seguirse este itinerario con la ayuda del mapa publicado en la Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe del Dr. Manuel Cervera, T. III, p. 129, publicado por la U.N.L., 2da. Edición, del año 1982).
Después de esta aguada, y siempre en dirección
Nor-Oeste, el camino pasaba por lo que es hoy la tapera de Rosa Maziel,
que alguna vez se llamó fortín Echague, y continuaba, ahora
con dirección un poco más Oeste, hasta pasar solamente por
el arroyo Prusianas, evitándose nuevos pasos por el río Salado
y su afluente el arroyo Cululú, al seguir con ese rumbo.
Inmediatamente a este arroyo, había un fortín llamado Prusianas,
luego, continuando la marcha, en dirección Oeste se llegaba hasta
los Corrales o fortín Corrales. Desde allí se llegaba al fortín
Ramírez, y de
ahí en otra jornada hasta los Sunchales, y seguían en el camino
el fortín Tacurales, fortín Morteros
y Porongos, (estos dos ya en la provincia de Córdoba) y así
el camino seguía hasta llegar a Santiago del Estero, y de allí
al Alto Perú, previo paso por Tucumán, Salta y Jujuy. Las
más antiguas referencias con que contamos acerca de la estancia de
los Maziel, las ubicamos en un mapa de 1762. Por orden real, el piloto 3
. Dn. Juan de Pita Bosque, desde el 2 de junio de 1762 hasta el 28 del
mismo mes, estuvo realizando tareas de mensuras por esta parte del Salado,
(costa occidental) desde el actual Empalme San Carlos, hasta el Norte de
Esperanza. 4
Aunque en el plano no dibujó la estancia de los Maziel, por estar fuera de los límites de lo que él tenía que medir, los cita como últimos linderos del mapa, expresando: "...y 4700 varas de fondo por tierras realengas y en donde principian las estancias de Dn. Juaquín Maciel." 5
Posteriormente, las estancias de Juaquín o Joaquín Maziel, pasan a su hija Doña Rosa Maziel, (este apellido aparece indistintamente en diversos documentos como Maziel o Maciel) habiendo practicado el Agrimensor Pujol en el año 1800 el deslinde y amojonamiento de esa propiedad en herencia.
Rosa Maziel, se casó con el Capitán Juan Francisco de Echagüe, por eso en un mapa de alrededor de principios del S. XIX, aparece como de Echagüe, la estancia de Maziel. 6
La historia santafesina transcurre y hay un nuevo hecho que toca de cerca a la estancia de los Maziel. En efecto, el 4 de mayo de 1835, en Santa Fe, se sanciona una ley que pretendía premiar al Brigadier López por sus servicios prestados a la provincia con: "Una suerte de Estancia de 3 leguas de frente y 4 de fondo, dexándose (sic) a su elección el lugar." 7
El Brigadier elige los campos que eran de los herederos de Agustín de Iriondo, y también los de los herederos de los ya finados Rosa Maziel y su esposo Juan Francisco Echagüe. Terrenos estos, que estaban contiguos y que juntos formarían la estancia de 3 leguas de frente por 4 de fondo, con la cual se pretendía premiar al Brigadier por sus muchos servicios a la provincia de Santa Fe. Los Iriondo poseían la estancia que en 1762, según las mensuras practicadas en esa fecha, tenía como propietario a Dn. José de Villamea.
Cuando pertenecía a José de Villamea, en 1762,
tenía una legua de frente al Este por una legua y media de fondo
al Oeste, comprendiendo su límite Norte, el río Salado y su
confluencia con el arroyo Cululú.
Me falta determinar aún, en que momento Iriondo
compra o hereda esta estancia, y como en 1835, cuando sus herederos la venden
al estado provincial, esta propiedad pasa a tener o se compone ahora de:
"...tres leguas de frente y una legua y media de fondo, lindando por
aquél viento con el mencionado Río y el Arroyo del Cululú,
a donde viene su frente, lindando por el Nordeste con tierras de los herederos
del finado Dn. Bernardo López Pintado y por el Norueste (sic) arroyo
arriba (v) del Cululú, con los herederos de Juan Fco. de Echagüe..."
y estaba ubicado "...se halla en la otra vanda (sic) del Río Salado
en distancia como de 8 leguas de esta ciudad (N. del A.: Se refiere a la
actual ciudad de Santa Fe) al Norte..." 8
Las tierras de los herederos de Juan Fco. de Echague, y de su esposa son descriptos en la escritura como:
"...Unos terrenos para Estancia que tienen a 10 leguas de esta ciudad al Norte, citos en la costa del Arroyo Cululú y Río Salado, costantes (sic) todos ellos legua y siete cuerdas al Esz (sic) sobre el otro arroyo, y sus fondos al Oesz (sic) hasta tocar con el Cululucito según el curso que trae y más específicamente consta en las diligencias de deslinde y amojonamiento...debiendo advertir que en esta citada venta y compra se comprende el Rincón que llaman de Alfonzo, como que de ello es una parte integrante: lindan por el Sud con terrenos de los herederos de Dn. Agustín de Iriondo y por el Norte con la voca (sic) del referido Cululucito; cuyos terrenos le han venido en propiedad por herencia de la antedicha Doña Rosa Maziel..." 9
De acuerdo a lo comprado por el gobierno provincial en 1835, serían aproximadamente 12 leguas cuadradas, si se suma lo de Iriondo y lo de Maziel. Los terrenos de Iriondo, significaban 4,5 leguas cuadradas, ya que tienen sus límites precisos (3 leguas x 1,5 leguas). Es de suponer que los de Rosa Maziel, debían tener las 7,5 leguas cuadradas que faltan para llegar al total de 12. Es un poco difícil precisar las dimensiones de esta estancia, por estar entre varios accidentes geográficos como son: el Río Salado, su afluente el Cululú y la boca del Cululucito y sus fondos.
Tropiezo aquí, con la costumbre de no precisar con medidas todos los lados, de las posesiones, usándose los accidentes geográficos como indicativos, a veces se decía más o menos tantas varas, leguas, etc. para indicar dimensiones.
En el testamento del Brigadier General López, cuando se precisan los límites de los terrenos adquiridos por la ley de premios de 1835 se indica:
"-Un terreno en la costa occidental del Río Salado al Norte, que fue de los herederos del finado Don Agustín Iriondo; y que consta de 3 leguas de frente y una y media de fondo, en cantidad de 2.220 ps. según sus escrituras.-Otro terreno en seguida del anterior al Norte, que fue de los herederos terreno enseguida del anterior al Norte, que fue de los herederos de la finada Doña Rosa Maziel; y que consta de una legua y cincuenta y siete cuerdas de frente sobre el arroyo Cululú agregado el Rincón de Alfonso entre este arroyo y el Río Salado, en 1.600 ps." 10
Desde 1835 hasta 1856, el total del terreno que fue otorgado al Brigadier López, permaneció en manos de él hasta su muerte y luego en poder de sus herederos. Estos, el 19 de enero de 1856 vendieron al gobierno provincial una fracción para instalar allí la futura Colonia Esperanza, vendiendo una legua y media de Este a Oeste, por una legua, desde el Salado, su límite natural Norte, hacia el Sud.
Durante el tiempo en que esta estancia perteneció a López y sus herederos, puede deducirse que no hubo una explotación de la misma, ya que en el testamento del Brigadier estos son descriptos como "terrenos sin poblar."
Al respecto dice Gori: "En las tierras fiscales no se podía esperar mucho menos, aún en aquellas que habiendo pertenecido a particulares pasaron a dominio del Estado: de la Estancia del Brigadier General López, no quedaba en 1855, mas que la tapera de doña Rosa Maciel y más al Norte "Los siete árboles" eran punto de referencia..." 11
"Gessler escribía en 1864, que los campos ubicados a no muchas horas a caballo al norte "no podían ser aprovechados sin peligros de fracasar ni para colonia ni para nada porque quedaban en medio del desierto, sin el amparo de las líneas de las fronteras" aunque sábese que por allí ibase antes camino hacia Córdoba, entonces abandonado, y que solo quedaba del antiguo tráfico, la "tapera de doña Rosa Maciel" en llanura desértica donde se fundarían Humboldt, Grutly, Rivadavia, etc.." 12
El viajero Hutchinson estuvo en Esperanza en 1863 y visitó la tapera de Rosa Maziel, aunque la designó incorrectamente "...dí una vuelta acompañado del Juez de Paz y tres colonos, fuera de los suburbios de la colonia, por un distrito lleno de vida animal...Los pastos son los más ricos inimaginables; tenemos al frente las ruinas de una vieja estancia de Da. N. Rosas, de la cual solo quedan dos paredes. Este campo según me dicen, ha sido comprado últimamente por algunos ingleses, y parece muy apropósito (sic) para invernar ganado vacuno. Está al Sud - Oeste del Kolulú, (sic) y mucha parte de su elevado terreno, tiene praderas espesas, de pastos, (sin mezcla de ninguna otra yerba), de más de dos pies de alto.
Este terreno se parece realmente a los terrenos de Inglaterra,
con la diferencia que es más fecundo que cualquier parte que yo conozca
de la Gran Bretaña. Mirando hasta donde alcanza la vista, al Norte
del Kolulu y Salado, se extiende el vasto territorio del "El Chaco"." 13
Cuando se funda la Colonia Humboldt, vuelve a aparecer
el nombre de Rosa Maziel. Dice Gori, en su excelente Estudio Histórico
y Social de la Colonia Humboldt: "Para
que se completasen, denunciaron terrenos fiscales, -y estos son los que
sirvieron para la fundación de Humboldt- que estaban ubicados entre
los terrenos de Foster, denominados "Las Palomas" y "Los siete árboles"
y los de López, conocidos como "La tapera de Doña Rosa Maciel"..."
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| Detalle de la ubicación consignado en el mapa de Guillermo Wilcken en su obra "Las Colonias" informe sobre el estado actual ..., presentado a la Comisión Central de Inmigración, Año 1873, Buenos Aires. AGPSF. |
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El 5 de julio de 1861, en Buenos Aires, los herederos de López vendieron lo que restaba de la estancia a Estevan Señorans y Cía., 15 . y esta misma compañía pocos meses después, el 5 de noviembre de 1861, vende a don Miguel Otero.
Miguel Otero, antiguo soldado de la independencia y del Gral. San Martín compró: "...un campo de pastoreo, de propiedad de su representación, situado en la jurisdicción de la provincia de Santa Fe, en esta República, entre el Río Salado y los Arroyos Cululú y Cululucito, a diez leguas de la Ciudad (N. del A.: de Santa Fe) con dirección al Norte, compuesto de una superficie de siete leguas cuadradas más o menos, comprendidas entre los siguientes linderos: por el frente con el Río Salado, otra parte con los Arroyos Cululú y Cululucito, por otra con tierras de propiedad pública, y el resto con la fracción que ocupa la colonia Esperanza; lo cual corresponde a la firma social vendedora por haberle comprado a la testamentaría del Brigadier Don Estanislao López..." 16
Otero, después de adquirir esta extensión de tierras fue vendiendo partes o fracciones. Guillermo Lehmann explica en una carta que: "...la colonia Cavour ha sido principiada por D. José Lambruschini apareciendo este señor comprador de concesiones del finado D. Miguel Otero: pero en 1873, con motivo de una desaveniencia entre Lambruschini y Otero sobre este mismo asunto, le retiró el segundo al primero la colonización de Cavour, prescindiendo el contrato que había existido entre ambos...Compré entonces, al contado al Señor Otero las 168 concesiones primitivas, en parte sin venderse a colonos y dí en adelante todo lo necesario habiendo casi todos principiado sin ninguna clase de recursos. Posteriormente compré al Gobierno otro terreno adyacente, de 100 concesiones aproximadamente y las agregué al primitivo plantel." 17
Miguel Otero murió en 1874, y lo que quedaba de sus tierras, fue a remate público que efectuó la Contaduría General del Ministerio de Hacienda de la Provincia de Santa Fe. Santiago Denner y Mauricio Franck adquieren gran parte de lo que aún quedaba del campo de Otero, y también Cristian Claus es otro comprador. Estos adquirentes, rápidamente fraccionan y venden a colonos, que dan origen así a Colonia Rivadavia.
El casco antiguo o la tapera de Rosa Maziel quedó en tierras que fue comprada por los colonos Pirola, quedando la tapera al lado de la casa de estos colonos, y es el edificio que aún hoy pudimos apreciar.
El paisaje circundante al emplazamiento de la tapera es muy hermoso, muy pintoresco, dentro de lo que es el paisaje llano de la provincia.
Hay una serie de lomadas o pequeñas cuchillas y tal como lo relataba Hutchinson en 1863, al Norte puede aún verse el cordón de árboles que van siguiendo las márgenes del arroyo Cululú.
El lugar elegido para construir el casco de la estancia era el ideal para los requerimientos de la época, ya que al estar en un lugar elevado, es posible desde allí observar y controlar toda la zona. Cualquier desplazamiento de hombres o animales podía conocerse. Muy cercano al lugar donde estaba la población de los Maziel, hay una aguada permanente de agua dulce.
La presencia de las aguadas muchas veces determinaba el lugar donde se asentaban los "cascos" o "poblaciones" de las estancias, las postas y hasta los fortines, pues sino había un río cercano, la existencia de una aguada o u pozo surgente durante todo el año era esencial para la supervivencia tanto del ganado como de los hombres, en puntos tan alejados.
La tapera de Rosa Maziel combinaba varios factores para hacerla muy conocida. Ubicada en un lugar estratégico, con aguada, y además con un arroyo cercano, con buenos pastizales naturales para la hacienda. A todo esto, se une que por su territorio pasaba uno de los más importantes caminos del Virreinato.
Algunos viejos pobladores afirman que hace muchos años, cuando aún los campos no habían sido tan trabajados, era posible ver un hundimiento en los mismos que no sería otra cosa que los rastros del camino real, que por el tránsito de pesadas carretas o tropas de ganado a lo largo del tiempo, dejó su huella hondonada.
Concluida la visita, después de estar en un lugar con tanta historia y que permanece casi ignorado por las generaciones actuales, regresamos pensando en que hay que hacer algo para preservar el lugar y hacer que se conozca su historia.
Un primer paso de nuestra parte son estas páginas de hoy, que pretenden arrojar un poco de luz sobre un tema que permanece aún tan oscuro.
Nota del autor:
Después de haber terminado esta crónica en julio de 1991, pude publicar la misma en el periódico "El Colono " de la ciudad de Esperanza en setiembre de 1991.Ya con todos estos conocimientos, en noviembre del año siguiente regresé al lugar para continuar con la investigación y tomar más fotografías. Pero me encontré con la sorpresa, que la tapera de Rosa Maziel ya no existía. Según explicaciones de sus dueños, una fuerte tormenta que había pasado por el sitio unos meses atrás había desplomado el techo y una parte de las paredes. Y para evitar accidentes se había terminado por demoler totalmente, lo que fue alguna vez, el casco de la estancia de los Maziel.
Notas y Citas:
(1) N. del A.: Llamadas así porque antiguamente se usaba el muslo de un hombre para doblar el barro y darle forma. Este tipo de tejas, es del tipo árabe o curvada, con forma de canal, curvada y cónica, para facilitar la superposición de una teja con otra.
(2) A.G.S.P.F., Libro 40, Folio 5, Secc. Dpto. Topográfico.
Puede consultarse también, mi trabajo: "NO SOLAMENTE COLONOS", publicado en el periódico "El Colono", de Esperanza en setiembre 9 de 1989, p.p. 8-9, Suplemento Especial.
(3) A.G.P.S.F., Expedientes Civiles, Año 1866, T. II, Nro. 31.
(4) N. del A.: Piense el lector, que ya 100 años antes o aún más de la fundación de Esperanza, había estancias y pobladores (aunque escasos) en lo que hoy son sus inmediaciones y que se practicaban operaciones técnico - legales (deslindes,mensuras), operaciones militares (expediciones, patrullas, etc.), operaciones mercantiles (compra, venta, tránsito) en estas tierras y con ellas. Estos "síntomas" son claros a la hora de justificar que el poblamiento de la zona (aunque asistemáticamente y muy débilmente) había comenzado ya antes de 1856.
(5) A.G.P.S.F., Exptes. Civiles, op. cit.
(6) CERVERA Manuel, Historia de la ciudad y Provincia de Santa Fe, T. III 2da. edición, Santa Fe, 1982. (Primer plano original de la ciudad de Santa Fe), p. 129.
(7) Museo Etnográfico, Dpto. de Estudios Etnográficos y Coloniales, Archivo General, (1a. circunscripción) T. 26, Años 1829-1839, folio 370 vto.
(8) ibídem, folio 398.
(9) Museo Etnográfico, ...Archivo Gral., folio 371.
(10) Junta Pcial. de Estudios Históricos de Santa Fe, Bicentenario de Estanislao López, Santa Fe, 1986, p.p. 122-123.
(11) GORI Gastón, La Pampa sin Gaucho, EUDEBA, Bs. As., 1986, p. 31.
(12) ibídem, p. 23.
(13) GRENON Pedro S.J., La ciudad de Esperanza, T.III, Biffigandi, Córdoba, 1947, p. 64.
(14) GORI Gastón, Estudio Histórico y Social de la Colonia Humboldt, Suplemento Especial de "El Colono" de Esperanza, Setiembre de 1987.
(15) ARCHIVO GENERAL DE LA NACION, Bs. As., Registro de Dn. José Justo Nuñez,
Registro N° 1 de 1861, folios 705 a 707.
(16) Ibídem, folios 705 a 707.
(17) BIANCHI DE TERRAGNI Adelina, Historia de Rafaela, Colmegna, Santa Fe, 1971, pp. 162-163.
ABREVIATURAS:
A.G.P.S.F.: Archivo General de la Pcia. de Santa Fe
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