Folleto de la Exposición fotográfica realizada en setiembre de 1980 en Esperanza y en marzo de 1981 en Buenos Aires

Exposición fotográfica de FERNANDO PAILLET 1880-1967

FOTO poner acá

ESPERANZA - SANTA FE

Auspiciada por

MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE ESPERANZA

CENTRO DE RESIDENTES ESPERANCINOS DE BUENOS AIRES

FERNANDO PAILLET

A 100 años de su nacimiento: 1880/1980

Fernando Basilio Paillet nació en Esperanza, Provincia de Santa Fe el 27 de octubre de 1880. Hijo de Clotilde Insinger, esperancina de segunda generación, nieta de Peter Zimmermann, primer colono que murió en esperanza y de Paul Eugene Paillet, Belga, profesor de piano y canto.

Desde muy joven se dedicó a la fotografía y en 1898 era empleado del Estudio Lutser, el más importante de la ciudad de Santa Fe. A comienzos del siglo se instaló en Esperanza como fotógrafo y continuó en la profesión hasta 1950.

Llevó una activa vida cultural como músico -dejó tres obras editadas- y autor teatral. Fundó clubes con actividad literaria, musical y deportiva como el Club de la Equis, la Sociedad de Canto y otros.

Se convirtió en el fotógrafo más conocido y destacado de Esperanza, conservando esa posición durante más de veinte años. Su mayor ambición fue documentar la vida, costumbres y paisajes de Esperanza. Formó colecciones perfectamente organizadas de retratos de intendentes, jefes de policía, jueces de paz, damas de beneficencia y todo tipo de personalidades y gente anónima.

Paillet fue encargado de formar un Museo Histórico de Esperanza y un Museo de Bellas Artes con obras de creadores de la ciudad. Inició la tarea con su sobrino Rogelio Imhoff y llegó a tener un archivo importantísimo. El proyecto fue detenido por barreras burocráticas, lo que llevó a Paillet a un estado de fuerte depresión que lo condujo a destruir el ochenta por ciento del material acumulado. También prohibió la utilización de parte de su archivo aún después de su muerte.

Solamente quedaron unas doscientas placas disponibles, de las que se han seleccionado sesenta para la presente exposición, que se "salvaron del incendio" por ser imágenes no oficiales; imágenes tomadas "para él": gente anónima, gente amiga, lugares públicos y queridos.

Paillet tuvo una vejez retraída a causa de una sordera progresiva y su vida se extinguió en medio de un enorme ascetismo. Murió en Esperanza el 3 de noviembre de 1967.

La selección de fotografías que se exhiben y la organización general de la muestra estuvo a cargo de los Miembros Fundadores del Consejo Argentino de Fotografía: Eduardo Comesaña, Alicia D’Amico, Sara Facio, Andy Goldstein, Annemarie Heinrich, Juan Travnik y Maria Cristina Orive. Las instituciones interesadas en su exhibición, pueden dirigirse a la sede del CAF: Juncal 1470 - Buenos Aires (1062)

Memoria Visual de una Ciudad

Cuando el fotógrafo toma una imagen es porque desea perpetuar un momento: está construyendo su memoria visual. Es un acto selectivo y selectiva también es la memoria. ¿Qué es la memoria? Memoria es la "potencia del alma, por medio de la cual se detiene el pasado".

Es así como el fotógrafo detiene el pasado visual y la FOTOGRAFIA se convierte en la memoria visual de una sociedad.

En esto reside la importancia de la obra de FERNANDO PAILLET. Es nada menos que el hombre que conservó la época de Esperanza que le tocó vivir y que hoy revivimos en esta muestra.

Las fotografías de FERNANDO PAILLET se distinguen de las de sus contemporáneos; es un fotógrafo de calidad y sensibilidad. Uno de sus mayores aciertos en el aspecto formal es el encuadre: clásico y sobrio. Seleccionó la realidad sin desperdicio de espacio y con sabio sentido de la luz, criterio evidente en sus tomas de arquitectura. Supo resaltar volúmenes armoniosamente, aún en los temas más simples y carentes de monumentalidad. La misma precisión la notamos en sus tomas de interiores de comercios y talleres.

Pero quizás lo más sorprendente es el contenido humanista de la obra de PAILLET, sólo comparable al de fotógrafos - autores que trabajaban en la misma época anónimamente en Europa y Estados Unidos y que es difícil que Paillet conociera. En la Argentina, en la época de estas tomas -1900-1920- no existen antecedentes conocidos, hasta hoy, de una fotografía testimonial de autor tan completa y rica. A Paillet no le molestaba la gente, propietarios de comercios, clientes, empleado; personajes parados a las puertas de las casas, asomados a sus ventanas, peatones o curiosos observando naturalmente el trabajo fotógrafo, todos fueron incluidos en las tomas; en un momento en que sólo se utilizaba la arquitectura como escenografía. En las fotos de grupos humanos se palpa una cultura, una manera de vivir de una ciudad, que ha quedado registrada –por fortuna— para uso de historiadores, antropólogos o estudiosos de diversas disciplinas a través de este material de insólita calidad y belleza.

Quizá otras ciudades de la Argentina cuenten con un FERNANDO PAILLET aún desconocido que haya sabido detener fotográficamente un momento histórico. Que esta muestra pueda despertar el deseo de búsqueda de esos testigos es la aspiración del CONSEJO ARGENTINO DE FOTOGRAFIA.

Buenos Aires, 1980.

Exposición en Esperanza - 5 de setiembre de 1980
Salón Blanco - Municipalidad de la Ciudad de Esperanza -Santa Fe

Exposición en Buenos Aires - Inauguración 25 de marzo de 1981
CAYC, Centro de Arte y comunicación - Viamonte 452

El Consejo Argentino de Fotografía agradece:

La investigación fotográfica sobre Fernando Paillet, efectuada por LUIS PRIAMO.

El papel fotográfico cedido por la empresa AGFA-GEAVERT ARGENTINA


Folleto de la Exposición fotográfica realizada en marzo de 1982, en Santa Fe

Museo de la Ciudad

Santa Fe

Inauguración:

Viernes 19 de marzo de 1982.

A las 19,30

"Fernando Paillet, documentalista testimonial de una cultura"

a cargo de Luis Priamo

Cándido Pujato 2943 – Santa Fe

Fotografías de Fernando Paillet (1880-1967)

Cuando el fotógrafo toma una imagen es porque desea perpetuar un momento, está construyendo su memoria visual. Es un acto selectivo y selectiva también es la memoria. Es así como el fotógrafo detiene el pasado visual y la FOTOGRAFIA se convierte en la memoria visual de una sociedad.

En esto reside la importancia de la obra de FERNANDO PAILLET. Es nada menos que el hombre que conservó la época de Esperanza que le tocó vivir y que hoy revivimos en esta muestra.

Las fotografías de FERNANDO PAILLET se distinguen de las de sus contemporáneos; es un fotógrafo sensible y de gran calidad. Uno de sus mayores aciertos en el aspecto formal es el encuadre: clásico y sobrio. Seleccionó la realidad sin desperdicio de espacio y con sabio sentido de la luz, criterio evidente en sus tomas de arquitectura. Supo resaltar volúmenes armoniosamente, aún en los temas más simples y carentes de monumentalidad. La misma precisión la notamos en sus tomas de interiores de comercios y talleres.

Pero quizás lo más sorprendente es el contenido humano de la obra de Paillet. En la Argentina, en la época de estas tomas -1900-1920- no existen antecedentes conocidos, hasta hoy, de una fotografía testimonial de autor tan completa y rica. A Paillet no le molestaba la gente, propietarios de comercios, clientes, empleado; personajes parados a las puertas de las casas, asomados a sus ventanas, peatones o curiosos observando naturalmente el trabajo fotográfo, todos fueron incluídos en las tomas. En las fotos de grupos humanos se palpa una cultura, una manera de vivir de una ciudad, que ha quedado registrada -por fortuna- para uso de historiadores, antropólogos o estudiosos de diversas disciplinas a través de este material de insólita calidad y belleza.

La investigación y rescate del material ha estado a cargo de Luis Priamo y Pablo Esteban Courtalón.

La selección de las fotografías que se exhiben y la organización de la muestra es responsabilidad del Consejo Argentino de Fotografía y su materialización ha sido posible por el auspicio de la Municipalidad de Esperanza y el Centro de Residentes Esperancinos en Buenos Aires.

El Foto Club Santa Fe ha sido el nexo gestor de este evento.


Folleto informativo sobre la muestra organizada por la Municipalidad de Esperanza y el Centro de Residentes Esperancinos en Buenos Aires, en Casa Castagnino - Balcarce 1016 - Capital Federal, desde el 22 de abril al 15 de mayo de 1983.

Esta muestra fue auspiciada por la Municipalidad de la ciudad de Esperanza y el Centro de Residentes Esperancinos en Buenos Aires

La organización estuvo a cargo de Esteban Marco y Luis Priamo.

Se agradece la colaboración de : Museo de la Colonización (Esperanza)

Editorial "El Fotógrafo"

Esther Glanzer

Rubén Varela

La investigación sobre la obra de Fernando Paillet fue realizada por Pablo Esteban Courtalon y Luis Priamo.

Casa de Castagnino - Balcarce 1016 - Capital Federal

Inauguración: Viernes 22 de abril de 1983

A las 19:30 horas

Viernes, Sábados y Domingos de 16 a 20 horas hasta el al 15 de mayo de 1983.

La investigación sobre la obra de Fernando Paillet fue realizada por Pablo Esteban Courtalon y Luis Priamo. (Datos obtenidos del material de Archivo del Museo de la Colonización de Esperanza, Esperanza, provincia de Santa Fe, República Argentina).

Fernando Basilio Paillet

27/10/1880 - 03/11/1967

 

Nació en Esperanza, Santa Fe. Fue el primer hijo de Clotilde Insinger, (p. 49-50 Gori link) y hija y nieta de fundadores de la colonia, y de Isidore Philippe Paul Eugene Paillet, de Braives -Liege, Bélgica-, profesor de piano y canto.

En uno de sus apuntes inéditos dejó escrito:

"El fotógrafo provinciano, de quien procuraré narrar fielmente los comienzos y su desenvolvimiento artístico, era nativo de una pequeña ciudad de la provincia de Santa Fe. Su participación en la vida artística - o profesional - como fotógrafo, tiene por límites estas dos fechas: 1894-1940".

En junio de 1894 comenzó a trabajar con F. Polzinetti en Esperanza. Luego en Sarmiento, pueblo vecino, y al año siguiente en el estudio de Francisco Oliveras, de Santa Fe.

Entre 1896 y 1901 trabajó en Rosario, con R. Brio; en Buenos Aires; en Mar del Plata, de nuevo en Santa Fe, con Lutser; en Esperanza durante casi dos años – probablemente ya en forma independiente -; y, por último, en La Plata, para la Casa Cappelli, como operador y retocador.

"Salí de la Casa Capelli el 27 de enero de 1901".

Volvió a Esperanza, instaló su estudio y trabajó allí durante cuarenta años. Fue pintor –en 1925 abrió una pequeña galería de arte que aparentemente cerró al poco tiempo –, violinista y director del coro de la Sociedad de Canto. Formó parte de un cuarteto de cámara. Compuso cuatro obras editadas –un tango, un vals y dos nocturnos- y una marcha inédita: "A Esperanza".

Escribió una comedia: "Bodas de Plata matrimoniales Paradiso – D’ Angelo". Dejó algunos apuntes y el primer capítulo concluido de una autobiografía cuyo título seria "La hora cero", que nunca terminó.

En 1948 las autoridades municipales le encomendaron organizar el Museo de Bellas Artes de la ciudad. Aceptó y propuso, además un anexo: el Archivo Histórico, formado por pequeños cuadros con collages de fotos sobre instituciones, costumbres, familias fundadoras y lugares históricos de Esperanza. Con el trabajo concluido las autoridades descartaron el proyecto. Paillet devolvió las pinturas donadas para el Museo y destruyó la mayor parte de sus cuadros para el Archivo, trabajo al que consideraba la consumación de su obra como fotógrafo.

El capítulo concluido de su autobiografía se titula "Se funda una colonia". Está fechado en 1950 y es el comentario más mordaz que hemos leído sobre la vida de nuestros pueblos gringos, en la figura de Esperanza; ciudad venerada y desdeñada al mismo tiempo; tema principal del "portrait de hombres" más importante de la fotografía argentina conocida de principios de siglo y uno de los más notables de la fotografía latinoamericana difundida; "donde inició su carrera meteórica el personaje número uno de este cuento. La ciudad que le sirvió de trampolín en su primer salto fantástico", como dicen las últimas líneas de su texto.

Allí también murió Paillet, muy pobre y físicamente disminuido. Encomendó su archivo a Rogelio Imhoff, que junto a otros familiares lo cuidó desde entonces con celo ejemplar.

RETRATOS, AUTORETRATOS Y GRUPOS

Esta muestra es complementaria de la primera que se dedicara a la obra de Fernando Paillet, organizada por el Consejo Argentino de Fotografía en 1980, donde se expuso lo más Representativo de su trabajo documental sobre Esperanza. Aquellas fotos fueron tomadas por Paillet espontáneamente, de oficio y el sujeto de sus temas son tanto los hombres como su contexto. En esta muestra es el rostro o la figura humana lo preeminente, y en buena parte se trata de trabajos comerciales. Una útil divergencia para comprobar la coherencia creadora de Paillet.

Por lo que conocemos de ella -- que es muy poco -- la fotografía argentina de principios de siglo fue subordinada a los recursos formales escasos y rígidos del estudio, que a su vez era una especie de atelier menor. Estereotipos pictoralistas y convenciones yertas dieron como resultados retratos que pocas veces transmiten autenticidad y vida. Paillet, en general, no se apartó del criterio formal de sus contemporáneos, sin embargo, sus buenas fotos son mucho más que el mero registro técnicamente correcto de rostros y figuras ajenos a él y a su cámara.

Como sabemos, cada persona tiene su figura preferida, y eso es lo que busca cuando llega a comprar su imagen eterna al estudio fotográfico. Esto sucedía en tiempos de Paillet y también hoy; pero en la Pampa Gringa de su época solían mezclarse además otras pulsiones a los gustos y preferencias que traían los clientes, de por sí muy convencionales. Recuerdo que mi padre, que no era un hombre particularmente supersticioso, rechazó una de las muestras de mis fotografías de comunión porque me cortaba las piernas - lo que en cine se llama "plano americano", es decir el borde inferior del cuadro a la altura de las rodillas del sujeto- y no le gustaba verme como si estaba mutilado; consecuentemente, eligió la muestra donde estoy en figura entera.

Los mejores retratos de Paillet datan de sus años de mayor prestigio, entre el '20 y el '30, cuando su madurez y la autoridad que le daba el aura del artista posiblemente cohibía un poco a su clientes. En la mayor parte de sus fotos comerciales --sobre todo de su primera época-- el documento, es decir, los datos visuales de identificación en sentido estricto desplazaron al retrato. De todos modos tampoco en sus trabajos de oficio Paillet pretendió alguna innovación formal (cuarenta años antes Nadar (link) o Julia Margaret Cameron (link) habían explorado zonas que el no tentó), de manera que sería falso darle el carácter de imposiciones a esos condicionamientos objetivos de su medio. Paillet se encuadraba sin inquietudes dentro de las normas formales --e incluso convencionales-- de su tiempo y lugar, y fue precisamente en esos márgenes estrechos y poco propicios para la creación que desarrolló su fotografía, sutil y variada --una gama amplísima y delicada en la variación y combinación de los elementos simples, como una música antigua-- produciendo retratos admirables.

Relata Rogelio Imhoff, su albacea y sobrino más próximo, que Paillet resumía sus obsesiones con una exclamación: "¡La luz y las manos!". (Podía tardar horas en preparar una toma, y llegó a suceder que algún cliente, impaciente, se fuera del estudio antes de hacer la foto.) La luz y las manos, es decir el modelado de la figura y la naturalidad de la pose.

Como principio estético no augura grandes logros. Tampoco el ideal de un "portrait de hombres" a la manera de Chandler (link) --fotógrafo prestigioso pero convencional de la oligarquía porteña-- es prometedor. Su comentario, "...con las personas distinguidas como modelos...", nos hace pensar en un criterio falso para la valoración del retrato fotográfico, como si lo "distinguido" del modelo pudiera condicionar el logro artístico de la foto. A las limitaciones de su época y medio, Paillet parece agregar --cosa coherente, por lo demás-- la de sus propias aspiraciones.

Pero su arte lo rebate. En la mayor parte de sus trabajos la cámara es un medio que nos aproxima, a sus modelos; una herramienta poco solemne, socarrona muchas veces, que él utiliza con gran flexibilidad para tratar de reproducir el "tipo" humano que le sugiere la persona retratada. Paillet era un realista con gran sentido de observación, apoyado en un talento plástico extraordinario para administrar los medios propios del estudio sin forzar ninguno de sus límites convencionales ni preocuparse por declarar un estilo.

El arte de Paillet para el retrato no se fundaba en su percepción sicológica, o al menos en lo que entendemos como tal cuando hablamos de retrato, es decir aquello que se escruta en el rostro del modelo. Excepto para sus retratos infantiles su fuerte no es el primer plano. Sus trabajos más eficaces apelan a la figura entera y una puesta en cuadro amplia. Estimulado por un modelo, parece evidente que en él se liberaba un proceso de creación complejo al que podemos llamar, sin desmedro, poético. La limpieza y precisión con que sus mejores retratos nos entregan el perfil que sentimos decisivo de las personas retratadas --y esto es lo que sucede con sus ancianas rígidas y secas, o sus matronas, verdaderas contracaras de la figura del patriarca en una sociedad muy patriarcal y autoritaria--

Insertar foto...................

sugiere un trabajo de obstinada y meticulosa persecución iluminando de un modo u otro, tentando uno u otro fondo, en esta o aquella pose hasta lograr que el visor de la imagen que más se aproximara a esa suerte de diseño, de boceto previo que su modelo le sugirió. Pequeños toques en la pose --la forma de sostener el sombrero, una inclinación de cabeza muy leve, cierta rigidez forzada del cuerpo-- y sus clientes "pitucos" o relamidos son, en verdad, retratados. La magnificencia barroca o severa --según el rostro, vestido y porte de modelo-- de sus "emperatrices gringas". O el empaque hierático de una pareja de recién casados pudientes, remarcado por una luz muy dura. Por lo demás no hay que olvidar que Paillet conocía más o menos bien a la mayoría de sus vecinos, y sobre mucho de ellos tenía, seguramente, opinión formada, es decir: una imagen.

Uno de los más altos momentos de su fotografía de estudio lo constituyen sus retratos de niños y adolescentes. La pose del niño remedando al adulto formaba parte de las convenciones de la fotografía infantil. Apoyado por este espacio cedido a la fantasía y a la recreación, Paillet desplegó una extraordinaria sensibilidad para exaltar los datos potenciales, por así decir del carácter moral del rostro de sus modelos: niñas "angélicas", "maternales", "varoniles" o "perversas"; retratos ambiguos donde no alcanzamos a distinguir los límites entre la inocencia y la ironía, que nos recuerdan a las fotografías de Lewis Carrol, un maestro a quién él no conoció.

Paillet se definía a sí mismo como un "fotógrafo provinciano"; lo cual es cierto sólo si esto significaba que era un fotógrafo de provincia, ya que en otro sentido fue probablemente el menos provinciano de los fotógrafos argentinos de su tiempo.

"La mayor dificultad de la fotografía reside en la necesaria coincidencia de la revelación del modelo, la realización del fotógrafo y la presteza de su cámara", dice Eduard Weston, y luego: "Pero cuando se consuma la perfecta unión espontánea --un documento humano-- se desnudan los verdaderos huesos de la vida". Acechar con su cámara el momento de la revelación esencial del modelo no era preocupación consciente de Paillet. Sin embargo, muchos de sus trabajos fueron claramente realizados bajo el imperativo de una exigencia compleja, dialéctica, y en ellos se consuma "la perfecta unión espontánea" y se logra "un documento humano". Como dice un poema de Constantino Cavafis. "El arte sabe como/ dar forma a la belleza. /Su toque imperceptible/ completando la vida,/ combinando impresiones,/ combinando los días".

L.P.

Fuente: Folleto informativo sobre la muestra organizada por la Municipalidad de Esperanza y el Centro de Residentes Esperancinos en Buenos Aires, en Casa Castagnino - Balcarce 1016 - Capital Federal, desde el 22 de abril al 15 de mayo de 1983.

La organización estuvo a cargo de Esteban Marco y Luis Priamo. Colaboraron: Museo de la Colonización de Esperanza, Editorial "El Fotógrafo", Esther Glanzer, Ruben Varela.

La investigación sobre la obra de Fernando Paillet fue realizada por Pablo Esteban Courtalon y Luis Priamo. (Datos obtenidos del material de Archivo del Museo de la Colonización de Esperanza, Esperanza, provincia de Santa Fe, República Argentina).

Contratapa del catálogo preparado para la nómina de futuros galardonados en el premio "Fernando Paillet" de la Galería VOLPE STESSENS

Fernando Paillet

1880-1967

Fernando Paillet, nació en Esperanza, pcia. de Santa Fe, Argentina, en 1880. En 1894, para aprender el oficio, comenzó como aprendiz en su pueblo, luego en Santa Fe, Rosario y Mar del Plata. Volvió a Esperanza e instalo su propio estudio actuando allí, como el más prestigioso fotógrafo hasta 1940, año en el cual lo cierra y desde ese momento no vuelve a tomar fotografías.

Como todos los buenos profesionales, tenía conocimientos de pintura y creó una galería de arte en su estudio -- a la manera de Wit-com y Van Riel en Bs. As. --

Sacó unas 12.000 fotos durante su actividad, de las cuales se conservan 2.000 copias y 300 placas de vidrio, armó un archivo histórico con más de 200 cuadros al que consideraba la culminación de su obra. Las autoridades descartaron el proyecto y Paillet destruyó la mayor parte.

Sus últimos años fueron de extrema pobreza y aislamiento, murió el 3 de noviembre de 1967.

Luis Priamo

Del libro: Fernando Paillet Fotografías 1894-1940 (Editado por Fundación Antorchas 1987)

Detalle de exposiciones realizadas con material fotográfico de Fernando Paillet en Argentina y el mundo

Exposiciones en Argentina

Exposiciones en el extranjero, organizadas o propiciadas por el Consejo Argentino de Fotografía

Esperanza - Santa Fe 60 obras (Auspiciado por Municipalidad y el Centro de Residentes Esperancinos en Bs. As.)

"Fotografie Lateinamerika 1860-1980" Kunsthalle, Zurich, Suiza

Galería CAYC, Bs. As.

Museo de Arte Moderno, Berlín Occidental

Foto- Galería Omega La Plata

Museo de Arte Contemporáneo - España

Escuela de Fotografía - Avellaneda

50 obras de F. Paillet - Biennale Internazionale di Fotografía - Palazzo Reale di Caserta - Italia

Museo de la Ciudad - Santa Fe

40 obras de F. Paillet - Galería Fotomanía - Barcelona - España

Casa de la Cultura - Vicente López

50 obras de F. Paillet - Galería San Fedele - Milano - Italia

Municipalidad de Reconquista - Santa Fe

50 obras de F. Paillet en Photoamérica - Génova - Italia

Retratos, autoretratos y grupos (Auspic. Por la Municipalidad y el Centro de Residentes Esperancinos en Bs. As.)

20 obras de F. Paillet en Recontres de la Photographie, Aries, Francia

Galería casa de Castagnino, Buenos Aires

 

Museo de la Ciudad - Buenos Aires

 

 

Su obra

Ha llegado el momento de recordar a Fernando Paillet. Su obra a la que se dedicó con pasión refleja la vida de gente simple, el palpitar de un pueblo, sus sentimientos, el interior de sus lugares de trabajo, las reuniones de familia y entre amigos. Se aleja del documentalismo para infundir en sus imágenes el humanismo, que señala una nueva manera de ver al otro.

En Esperanza, alejada del centro cultural que era Buenos Aires, sintió a sus semaejantes con solidaridad y comprensión convirtiéndose en el precursor de la fotografía contemporánea en la Argentina.

Recordamos a Fernando Paillet en este premio con su nombre, agradeciendo sus íntimas resonancias que nos transportan aun pasado costumbrista argentino lleno de vivencias y añoranzas.

 

Contratapa del catálogo preparado para la nómina de futuros galardonados en el premio "Fernando Paillet" de la Galería VOLPE STESSENS


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