SEXTA PARTE
La comunidad italiana renovaba sus lazos de pertenencia a través de una serie de fiestas anuales de las que participaban no solamente los italianos y su familia, sino que se cursaban invitaciones a todas las otras sociedades étnicas existentes en la ciudad (alemana, suiza, francesa, española y argentina).
La conmemoración de la sanción del Estatuto por el Rey Carlos Alberto de Piamonte el 3 de julio de 1848 se consideraba como uno de los pasos más significativos hacia la Unidad de Italia. Se festejaba con un desfile cívico y con un baile, del que participaban los socios; los no socios y extranjeros debían ser presentados por un socio.
La entrada de las tropas de Garibaldi a Roma el 20 de septiembre de 1860 era conmemorada como la fecha más importante para esta colectividad.
Los festejos duraban dos o tres días. El primer día se partía en procesión cívica con banderas y banda de música hacia la Casa Municipal, saludándose a los socios principales. A veces se disparaban bombas. En la plaza, frente a la Municipalidad se decían discursos, luego allí mismo o en la Casa Social se hacia un brindis o se servia un lunch.
El día 20 se realizaba un banquete que por lo general costaba cuatro pesos bolivianos y luego se celebraba un gran baile. La entrada costaba un peso para los socios y dos para los no socios, que debían ser presentados por un socio. Existen debates en las actas de las Asambleas para que esta disposición se deje sin efecto, pero no se aceptó.
El fin de semana próximo ce realizaba un paseo campestre a orillas del Río Salado o en un campo vecino a la ciudad. Allí también había juegos, bailes, tiro al pichón, etc.
En 1900 se realizó una "fiaccolatta", o sea un desfile con antorchas alrededor de la plaza principal. La concurrencia a estos actos era numerosa.
Por la general lo recaudado se donaba a instituciones de bien público.
El 4 de julio de 1907 se conmemoró el centenario del natalicio de Garibaldi, desde la mañana, una serie de bombas y el desfile de todas las sociedades con sus estandartes y banderas puso una nota colorida a la
pequeña ciudad. Se sirvió un "vermouth" en el hotel Ronchetti, frente a la Plaza principal; desarrollándose por la noche un banquete y un baile. El cronista dice:
"Se ha evidenciado una vez más el delirante entusiasmo que provoca en tantas
almas la sola evocación de un hombre que mantiene a través del tiempo mágico poder y singular fascinación para confundir todos los corazones en un mismo sentimiento de respeto y cariño". 20
Entre las visitas destacadas se pueden mencionar la de Edumundo D'Amicis y la del Duque de los Abruzzos. Este fue recibido en la Estación de Trenes por las Sociedades Italiana y Alemana, las autoridades locales y un pueblo numeroso. 21 Fue conducido en un recorrido por la ciudad por el presidente de la Sociedad Alemana Luis Neder y luego visitó la Sociedad Italiana, donde pronunció su agradecimiento. 22
Los periódicos manifestaron el descontento del pueblo porque el príncipe fue rodeado de los hombres del gobierno y las clases altas que impidieron que los campesinos y artesanos italianos pudieran manifestarle su afecto.
Cuando el gobernador Simón de Iriondo visitó la ciudad en 1879, visitó la sede de la Sociedad Italiana y ofreció cincuenta pesos fuertes mensuales para el sostenimiento de un hospital de calidad público, cuando se edifique o para la Sociedad si ésta habilitaba el salón del que dispone para este objeto.23
Entre los socios honorarios se contaba el empresario local Guillermo Lehmann. El 1 de julio de 1878 se envió una carta a Giuseppe Garibaldi para incorporarlo como socio honorario de esta sociedad.24
La comunidad italiana a través de la Sociedad mostró varias veces su solidaridad con la madre patria. En julio de 1879 se realizó una gran colecta entre los italianos para las víctimas de la erupción del Etna y las inundaciones del Po. Juan Tendero formó una sociedad dramática para recolectar fondos.25
Igual procedimiento se implementó en 1908 cuando un terremoto sacudió Calabria y Sicilia, en 1910, cuando se produjo la erupción del Vesubio y en 1911, cuando se colectó dinero para la Cruz Roja Italiana que atendía los heridos del Trípoli. Cuando la Argentina se vio enfrentada a Chile, en 1898, los residentes Italianos formaron una legión Italo-Argentina.26
Un acontecimiento que repercutió hondamente en la comunidad italiana de Esperanza fue el asesinato del Rey Humberto1. La Sociedad Italiana llevó a cabo una importante ceremonia de la que participaron todas las asociaciones extranjeras así como las autoridades locales.
El 31 de julio de 1900, el Vice-Consulado de Santa Fe comunicó a la sociedad el asesinato del Rey Humberto 1. Se preparó un gran homenaje. Se colectó dinero y muchos colaboraron para adornar la Sala, dar regalos, coronas de flores y en la preparación de discursos alusivos. El 11 de Agosto se inició una procesión precedida por la Banda de Música local, la Guardia Nacional, los representantes de las otras Sociedades y numeroso público, hacia la iglesia Católica. Los negocios se cerraron y las casas se embanderaron con las enseñas Argentina e Italiana. En la Iglesia se celebró la Misa de Requiem. El féretro fue conducido por cuatro personas, que lo depositaron sobre el catafalco ubicado en el centro de la nueva sala de la Sociedad. A las doce horas del día siguiente se formó una procesión cívica delante de la Casa Municipal. Dos niños vestidos de Italia y Argentina llevaban la corona de flores. Cuatro socios de la Sociedad Suiza Guillermo Tell llevaban una gran corona de flores.
De allí se trasladaron a la sede social donde se pronunciaron varios discursos. Los portabanderas de todas las sociedades fueron colocados en la Sala. Se firmó un libro que se mandó a la Reina Margarita. El catafalco permaneció dos días en la sala y el salón quedó adornado por un año en señal de luto. Finalmente se levantó el mismo el 31 de marzo de 1901.
Todas las manifestaciones de un grupo extranjero lejos de su patria, son como un deseo de mantenimiento del vínculo con la tierra que se dejó atrás. Hacia 1900, cuando los que llegaron alrededor de 1860 envejecieron y los hijos "argentinos" se hicieron cargo de la Sociedad todos estos actos comenzaron a hacerse mecánicos, formales y fueron perdiendo significatividad.
El primer síntoma de esta decadencia se percibe en la prensa local. En los primeros tiempos de 1871-1898 aproximadamente las fiestas de cada colectividad ocupaban un espacio importante y lo comentarios eran ricos en significado.
En 1898-1912 se hicieron rutinarios. Aparecen las invitaciones, siempre en Italiano y los comentarios son estereotipados. También los debates en las Asambleas, recogidos en los libros de Actas muestran monotonía. Las reuniones solo se hacen en las fechas cercanas a las conmemoraciones y las comisiones que se forman actúan como ya está estipulado, sin entusiasmo.
Finalmente, en 1912 la prensa reservó para estos eventos un apartado especial denominado "Ecos Sociales" en los cuales los comentarios son unas pocas líneas.
Los síntomas del cambio se sienten en este artículo periodístico de 1901 que dice:
"Como todas las poblaciones modernas, Esperanza cuenta con un club social en el que únicamente y por razones de condición social, forma parte una limitadísima parte de la población, un cierto número de familias de las que, y con sentimiento lo digo, algunas únicamente forman parte de nombres y no de hecho...
La población obrera, la maquina de la civilización, no tiene entrada en ningún centro, a excepción de los constituidos por cada grupo extranjero, y es únicamente en dos o tres, diez veces, si se quiere anualmente; pero con la condición, para no perjudicar los medios pecuniarios de vivir la sociedad, de pagar bien dos, tres y hasta cinco pesos, para pasar un rato agradable y socialmente; es decir, se hace un comercio con la sociabilidad, siendo que debería en todos los casos, y por todos los medios, ser gratuita y profundamente defendida.27
Esto muestra un cambio en la sociedad rural igualitaria esperancina de fines del siglo XIX. El nuevo siglo trae el desarrollo económico, y con él una brecha más amplia entre clases adineradas y clases bajas, entre inmigrantes nuevos e inmigrantes viejos ya arraigados, entre hijas de inmigrantes e inmigrantes recién llegados. La solidaridad frente a la inmigración masiva se restringe y los lazos de comunidad se comienzan a diluir. Las Sociedades de Socorros Mutuos otorga centros de reunión y toma de decisiones dejarán su paso a otro tipo de instituciones.