Capítulo VI

El humo de las chimeneas va desapareciendo (1896-1900)

¿Por qué el Gobernador Leiva había hablado de que esta importante industri marchaba por carencia de mercados, a una lenta pero inevitable decadencia? ¿Qué pasaba con la industria molinera santafesina, hasta ese entonces floreciente, en ese año de 1895?

¿Cuál era la crisis que la afectaba? Aún parecían estar escuchándose las palabras del representante del gobierno de la provincia de Santa Fe, -ante el 1er. Congreso Agrícola de la República-, Nicasio Oroño, pronunciadas solo tres años antes.

Había dicho entre otras cosas: "El desarrollo de la colonización ha traído, como era natural, el desarrollo de industrias que tienen por base la agricultura: entre otras la industria molinera, que ya es más importante en Santa Fe que en ninguna de las otras provincias, incluso Buenos Aires…" 28

Para intentar explicar las causas de la crisis que afectó a los molinos del centro de Santa Fe, entre 1895-1900, que en esos fatídicos cinco años solo dejó a 2 molinos en producción de los 8 ó 10 que tenía Esperanza, creemos necesaria transcribir una observación que hace Alejo Peyret en su visita de 1889: "Las citas que acabo de hacer manifiestan los adelantos extraordinarios de la Colonia Esperanza. Sin embargo la verdad me obliga a decir que este año no ha sido buena para esta colonia ni para las colonias en general, y con este motivo me permitiré una crítica…los colonos de Santa Fe se dedican casi esclusivamente al cultivo de trigo; parece que no conocieran otro. El mismo maíz no lo cultivan sino en escala diminuta, habían empezado a sembrar lino pero parece que van abandonándolo. Resulta que si falta la cosecha del trigo, la crisis se declara en todas las colonias, primeramente las casas de negocios que fiaron a los colonos, y que no pueden reembolsarse de sus anticipos y después en los molinos que no tienen grano que moler. De ahí las quiebras. Si los colonos siguen cultivando exclusivamente el trigo, una crisi me parece inevitable en el porvenir; ya los agricultores argentinos producen de sobra para el consumo local, luego hay que acudir a la exportación. Pero allí encontramos la competencia de los demás países productores, los Estados Unidos, el Canadá, la Rusia Meridional que produce montañas de trigo. Ahora hay que añadir el Indostán donde la mano de obra es casi gratuita, y donde los ingleses comenzaron a cultivarlo también en escala mayor pudiéndo disponer de millones de operarios. Entrentanto Francia pone un derecho a la entrada de cereales extranjeros; Italia hará lo mismo y el mercado Europeo quedará restringido, sino cerrado". 29

Esta advertencia la hacía Peyret, ya en 1889 no siendo la única al respecto, ya que otros inspectores de colonias habían esbozado estas probables dificultades. Lo que estaba ocurriendo es que en 1890-91 hay una crisis mundial que obliga a la mayoría de los países a intentar nuevas estrategias de intercambio, y de saneamiento de sus balanzas comerciales. Aparecen nuevas barreras aduaneras para proteger a las industrias locales de cada país. No solo los países europeos, sino también Brasil, dictan medidas proteccionistas, y buscan en nuevos acuerdos mas ventajas relativas en sus relaciones comerciales internacionales.

Brasil y los Estados Unidos firmaron en 1891, un acuerdo de intercambio, que entre otros puntos incluía la cláusula de la entrada de harinas norteamericanas libre de franquicias en el Brasil.

También incidiría en la decadencia de los molinos de Esperanza, y en los del centro de la provincia, la tendencia de los productores de la zona de ir cambiando el cultivo del trigo por otros u otras actividades, ya que el precio internacional del trigo, continuaba año a año en descenso, por la competencia y la entrada en producción de nuevas zonas mundiales. Únase a esto, una serie de años donde los factores climáticos y las langostas desalentaron aún más a los productores.

Si bien en 1893 la producción molinera de Santa Fe podía cubrir las necesidades del mercado nacional, el cultivo del trigo se iba expandiendo por otras zonas, que resultaban más apropiadas para este cultivo, surgiendo allí también molinos competidores. Ya en 1895, los molinos de toda la República producían 600.000 tn. Anuales, y la provincia de Santa Fe sólo participaba en la producción de 100.000 tn.

"Afectaba a los molinos del centro de Santa Fe la mayor inseguridad de la cosecha de trigo en la región de la Provincia, pues en algunos años estos no obtuvieron la cantidad de la materia prima necesaria para la utilización completa de sus instalaciones." 30

Los tradicionales clientes de la producción de nuestros molinos habían sido a nivel nacional las provincias del Noroeste y Corrientes, y a nivel internacional el Brasil y el Paraguay, y en menor escala los países de Europa. Ahora estos paises de Europa, Italia, Francia o Alemania ponían fuertes aranceles a la importación de harinas, y otros como Bélgica e Inglaterra (países de gran tradición molinera), importaban trigo, favorecidos por el precio internacional en baja constante, para reexportarlos, como harina luego, Harina que resultaba de varias mezclas con trigos de distintos orígenes, y calidades. Lograban darle así la calidad que la industria panaderil requería, compitiendo además con los mismos productores de harina.

Otro desencadenante de la crisis de nuestros molinos fueron las tarifas ferroviarias y la aparición de molinos mejores equipados y más potentes en cuanto a su capacidad productiva, en los puertos de la Capital, Gran Buenos Aires y Rosario.

"El transporte ferroviario había contribuído eficazmente a la tarea de eliminación de los pequeños molinos diseminados en el interior del país…la tarifa vigente para el transporte de una bolsa de harina desde Córdoba hasta Salta, era superior a la que hubiese correspondido a la misma bolsa desde Buenos Aires a Salta; en tales condiciones el molino que pretendiera satisfacer las exigencias del mercado interior más allá de su inmediato consumo, no habría podido resistir a la competencia de Buenos Aires.

El ferrocarril afianzaba con ello la productividad de los molinos instalados en la Capital Federal, ocasionando el cierre de los que producían en el interior, y se aseguraba el doble tráfico, igualmente innecesario, el de cereal hasta Buenos Aires, y el de la harina hasta donde lo requiriese la ausencia de los pequeños molinos, ahora inactivos " 31

La condiciones económico-políticas tanto regionales, nacionales como internacionales, conspiraban para que los molinos de nuestra región, dejaran de marcar con el humo de sus chimeneas, desde muy lejos en el horizonte, el sitio seguro en donde había una colonia agrícola santafesina.

La decadencia de los molinos harineros del centro de la provincia de Santa Fe estaba sellada. De los 92 existentes en 1895, en 1904 quedaban solo 40, con el agravante de que no todos tenían una producción continua y estable durante todo el año.

"Varios de los establecimientos se habían desmontado, otros fueron presa de las llamas y los demás permanecieron clausurados a la espera de un cambio en la situación del mercado." 32

Creemos que los problemas puntuales que ocasionaron el cierre de la mayoría de los molinos de la región central, y de Esperanza están ocasionados o se debieron a las siguientes causas.

 

Con las causas hasta aquí apuntadas actuando todas unidas no fue posible que los molinos lograran superar la crisis que los perseguía y se ensañaba con ellos.

En Esperanza, la crisis molinera fue casi mortífera, de los 10 molinos que llegó a tener, solo 2 lograron emerger de la crisis que en 5 años los borró en la producción de harinas.

Así en 1901, teníamos que 2 molinos quedaban en pie, y el que más subsistió, fue el último en construirse, el Angelita. Este, como apuntáramos en capítulos anteriores, fue fundado en 1891. Por el hecho de ser el último en construirse quizás pudo soportar mejor la crisis, al ser el más moderno de la ciudad, estar conectado directamente al ferrocarril, y que según referencias, llegó a ser en su momento el de mayor capacidad productiva de América, (300 bolsas diarias de 100 kgs. c/u).

Su récord sería prontamente superado por los molinos de la Capital Federal y su conurbano, cada vez más poderosos y modernos. Es interesante observar que durante la crisis cambia dos veces de firma.

Es así que bajo la firma de Weber y Cía., hacia principios de siglo lo vemos alternando su producción con la de industrialización de la leche. Es que en la región ante la crisis, la actividad agrícola dejaba su lugar a la producción lechera. Luego de varios cambios de firmas posteriores sigue usando las antiguas instalaciones molineras, pero ya adaptadas para la producción de lácteos. Según testimonios orales de los antiguos empleados siguió moliendo el trigo hasta el año 1944, aunque no en forma continua durante todo el año, y sus semitas y afrechos eran aprovechados por los antiguos agricultores, ahora productores cooperativos lecheros en la alimentación de sus ganados.

De resultados de esta crisis molinera no debemos dejar de observar, que, algunos de los principales molineros, luego de la crisis se dedicaron a las tareas de lechería, mejorando los planteles con animales de pedigree, transformándose en los precursores de esta actividad en la zona.