Capítulo V:
La bonanza molinera 1880-1895
En 1882, Esperanza tenía 5 molinos a vapor y 40 depósitos de granos, datos de P. Bouchard, inspector de colonias. 16
Guillermo Lehmann, en su artículo: Esperanza, a los treinta años de su fundación, consigna que en 1883 había 6 molinos a vapor, haciendo el siguiente comentario:
"Industria Harinera: Los seis molinos a vapor diariamente 700 bolsas de harina de 100 kg. Cada una. Es, pues, la industria más importante de estos distritos agrícolas, y lejos de estar en decadencia, está desarrollándose constantemente, a impulso de sus emprendedores propietarios. En este momento está operándose una verdadera revolución en este ramo; cada molinero se empeña en substituir paulatinamente los juegos de piedra conocidos desde el tiempo de los romanos, por cilindros de porcelana, con el objeto de producir una clase de harina más blanca, conocida en el mercado como Marca Cero o Harina Granulada. Esta evolución es necesaria porque, desde el momento en que la producción excede el consumo del país, hay que buscar otros mercados, y para ganarse el de Río de Janeiro, que es el más indicado para nosotros, se necesita una producción de primera calidad…" 17 Pero también en su descripción encontramos enunciado un problema que luego iría perjudicando a los molineros junto a otras causas.
"El gran consumo de leña que hacen los colonos y los establecimientos industriales ha producido un aumento considerable en el precio, quedando destruídos los montes más cercanos, que antes abundaban. Una carrada de leña, que en 1872, se conseguía aún a $ ftes. 2 ó 3 vale hoy 8 ó 9…los molineros han empezado a quemar el afrecho, habiendo demostrado la experiencia que les conviene más hacerlo así." 18 Estos molinos iban adquiriendo cada vez mayor importancia, llevaban por nombre o razón social generalmente, el de sus dueños y la gente los identificaba así. Los molinos más conocidos eran los de Denner, Pittier Hnos., Soutomayor Hnos., Droz Hnos., Seigle, Iturraspe y Bosch, Stoesel y Cía., y las fotografías o grabados de la época nos muestran un edificio principal de varios pisos (2, 3, ó 4), otros galpones menores, depósitos, y la infantable figura de la chimenea de ladrillos vistos al lado de las máquinas a vapor. La figura de estos edificios se advertía desde lejos, y para la gente de este tiempo debió ejercer cierta admiración, teniéndo en cuenta que había pocas casas de 2 pisos.
Los molinos siguen progresando en la medida que encuentran buen mercado, tanto en Argentina como en el extranjero, y para la ciudad su importancia es tal que en 1885, encontramos a los principales molineros unidos en la Sociedad Progreso, instalando un servicio de Tranway (tranvía).
"El tranvía a sangre que circulaba en Esperanza con ramales especiales hasta los depósitos de los molinos harineros, fue construído en su mayoría con capitales de los Sres. Iturraspe, Soutomayor, Denner, Seigler, Droz, Pittier y algunos accionistas. Paralizaron su circuito a raíz de la crisis harinera que se hizo sentir tan desastrosamente en los años de 1890 a 1900." 19
Es que el primer día de enero de 1885, el tramo del ferrocarril de Santa Fe a Esperanza, estaba terminado y llegaba la primera locomotora.
El viejo sueño se había concretado. El tranvía no solo serviría para llevar a los obreros a las plantas de molienda sino para acercar la producción a la estación, ya que el tranvía estaba diseñado para servir de transporte de pasajeros y cargas.
Alejo Peyret se llevaba la siguiente impresión de Esperanza "…en 1888…es pues Esperanza actualmente una villa, una ciudad donde existen establecimientos industriales y comerciales tan fuertes, sino más fuerte que en la misma capital de la provincia…Subiendo al techo de la Casa Municipal se divisa un panorama bastante extenso…Acá y acullá aparecen las chimeneas de los molinos de vapor y las casas ocultas en medio de una cortina de paraísos…al este, hay un molino a vapor, propiedad del Señor Soutomayor que trabaja día y noche…Un tranway sale de la estación sud de la ciudad y recorre la población hasta el molino de Pittier, fuera de la planta urbana" 20
Muchos adelantos técnicos eran introducidos por primera vez por los molinos, lo que da una idea de la importancia económica que tenían en ese entonces. Santiago Denner poseía un molino a vapor que afectado en 1888 por un incendio, fue reconstruído con máquinas modernas, "…dotándolo de luz eléctrica en 1889, conociéndose por primera vez ese sistema de iluminación en Esperanza." 21
El Gobernador de Santa Fe, Juan M. Cafferata, en su mensaje anual a la legislatura en mayo de 1893; decía: "Otra de las pruebas de cuanto han adelantado esta provincia en los últimos años es la importancia de sus molinos a vapor" 22
Estos molinos según el cuadro estadístico del Gobernador eran: "…85 en la provincia y 23 en el Dpto. Las Colonias…" 23 "En Esperanza, había 8 molinos, era la ciudad que más tenía…" 24
El último gran molino que se construyó en Esperanza fue el molino Angelita, en 1891.
Tenía una capacidad productora de 300 bolsas diarias de harina, y por estar muy cerca de la estación ferroviaria, estaba conectado por la vía del ramal, pudiendo llegar los vagones y trenes hasta el pie mismo de sus galpones y depósitos. "Para darse una idea de la importancia de la mecanización fabril molinera Argentina, debe tenerse en cuenta que si en la época de Caseros teníamos que importar de Francia, E.E.U.U. y Australia la harina necesaria para amasar nuestro pan, en 1894 funcionaba en Esperanza el Molino de Bosch y Stoessel, el más importante de América, y por la misma época nuestras harinas obtenían premios internacionales en París y Chicago" 25
En 1895 el número de molinos en la provincia ascendió de 85 a 92. Sería esta la última vez que las estadísticas crecían en este rubro. El Gobernador Luciano Leiva, en su mensaje a las cámaras, en mayo de 1895, se preocupaba, porque si bien el número de molinos había aumentado, comenzaban a observarse síntomas de crisis para esta industria. "Tratábase, pues de una industria vigorosa, en pleno desarrollo y que se encontraba, sin embargo, seriamente amenazada por la dificultad de introducir sus productos en los antiguos mercados, dada la elevación en el precio de las tarifas, y el descenso diario de las cotizaciones del cereal".26
El gobernador también declaraba que dado el inmenso valor activo que representaban los molinos, entre jornales y materias primas "…mi Gobierno no podía permanecer indiferente cuando esta importante industria marchaba, por carencia de mercados en que colocar sus productos, a una lenta pero inevitable decadencia…" 27 y aconsejaba a los molineros provinciales a que gestionaran ante el gobierno nacional, una rebaja prudencial de las tarifas aduaneras del Brasil para la introducción de la harina a ese país.
Se notaban ya los primeros síntomas de la crisis, de una industria que el año 1894, según las estadísticas oficiales acusaba una inversión de capital en molinos (incluyendo maquinarias y edificios) de 18.000.000 $m/n, y que la inversión anual, entre jornales y materias primas, ascendía a 35.000.000 $m/n.