CAPITULO IV:
Intimidades de la fiebre molinera.
Desde 1875 en adelante podemos hablar de una fiebre molinera
en la zona de Esperanza, y para que se tenga una idea más cercana de
lo que ocurría en esos tiempos, recurriremos a ciertos ejemplos que creemos
hablan por sí solos del momento en que se vivía. Jonás
Larguía en su inspección de colonias, informe de 1876, dice que
había 5 molinos a vapor, y que se estaban construyendo el de Soutomayor,
y dos movidos por agua, uno sobre el Salado y otro sobre el arroyo Cululú.
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Un tema importante a resolver por estos empresarios de la colonia era como hacer
marchar sus molinos. La fuerza animal o la del viento iban sucumbiendo frente
a la más prometedora fuerza del vapor. Todavía los bosques (montes)
estaban cerca y la leña, aunque cada día más cara por el
flete, abundante. En esta búsqueda de economías y logros de mejores
prestaciones, algunos molineros creyeron poder dominar nuestros lentos e inundables
ríos, para sacarles a estos las fuerzas necesarias para mover sus molinos.
Acostumbrados a los correntosos y regulares ríos de montaña de Europa, donde era muy común obtener de ellos la fuerza hidráulica, intentaron hacer lo mismo aquí.
Es así que encontramos a Cristian
Claus y Enrique Quellet solicitando del permiso para: "…establecer un
molino sobre la margen del Río Salado haciendo servir a sus aguas como
agente mecánico.",
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en diciembre de 1875.
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Llamó la atención de Estanislao Zeballos, quién
en su visita a Esperanza en 1879, lo vió ya construído y de él
dijo: "Allí está el monumento valioso de la cuenca colonizada;
el gran molino de mi compañero
de viaje Clausen (Claus). Este es uno de los colonos fundadores de la Esperanza,
que después de los martirios de los primeros tiempos adquirió
fortuna y quiso concentrarla en un molino gigantesco…de cuatro pisos, que se
ve a lo lejos como una pirámide, es una obra de nergía, pues los
materiales y elementos transportados a aquella soledad cuestan casi el doble
que en otra parte más cercana a los puertos…Claus
es el tipo de colono perserverante y enérgico. Comenzó por avasallar
el curso caprichoso de este río (el Salado) y traerlo a su molino,
donde ha formado una cascada artificial…este molino está llamando a centralizar
los trigos del Salado…" 11
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La inversión y el esfuerzo de este hombre en nada pudieron contra la
caprichosidad e inestabilidad del Salado"…por su índole no podía
responder, a las exigencias…la altura del rio varió demasiado para hacer
racional el funcionamiento hasta que una gran creciente se llevó la turbina
y el molino". 12
Este intento fallido le costó una inversión de
70.000 $bs., y sin embargo años más tarde le encontramos inisitiendo
en ser molinero.
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Otros problemas con que se enfrentaban los molineros, ante la posibilidad de exportar sus harinas; era: los transportes, los puertos de salida, la calidad del producto y como acondicionarlo para que llegue en buen estado al lugar de destino.
Creemos que ni el más eficiente relato actual puede competir con la elocuencia y claridad con que nos introducen en la problemática de los molineros, los artículos publicados en el periódico local, recurriendo a ellos textualmente. He aquí alguno de ellos:
Artículo: Adelante
"En el molino a vapor de los Señores Pittier Hnos. se está acondicionando harina en bolsas de 2 arrobas, para exportarlas al Brasil.
Este acondicionamiento, nuevo entre nosotros, pues solo se ha usado como muestra, es originado por lo montañoso del terreno de la provincia a que se destina. La exportación de harinas para el Brasil es un nuevo camino que se abren nuestros productos en el extranjero, pues el punto a que esta harina se envía, se surtía anteriormente en Norte América y Chile, y que hoy día quieren probar la nuestra debido al crédito creciente que cada día adquiere por su bondad. Adelante! Pues si así seguimos no volverán los años en que valga 5 pesos bolivianos la fanega de trigo." 13
Artículo: Nota de redacción:
La exportación de nuestros productos para el extranjero.
"A pesar de no existir aún el tan deseado ferro-carril que hace falta para que podamos llevar nuestros productos económicamente a un puerto de embarque y en momentos en que parece hasta alejarse tan halagüeña perspectiva, por lo menos en cuanto a los proyectos existentes, ha venido a realizarse la exportación del trigo y harina de nuestros puertos directamente, para el extranjero en una escala suficiente para un primer ensayo.
Parece que los trigos enviados a Europa, principalmente los enviados en buques a vapor, han llegado en buen estado y han obtenido buen precio. Debido a esto se ha apoderado la especulación del artículo y con motivo de la creciente hemos visto llegar a Santa Fe y Santo Tomé varios buques de ultramar, hallándose en este momento, tres de ellos cargando a un mismo tiempo, que llevaran unas 11.000 fanegas, de 15 arrobas. El precio del trigo superior, limpiado con esmero como para ser molido, obtiene hasta 8/1-2 $bs. En lugar de 5/1-4 que se pagaba hace poco en el paso de Santo Tomé. Se han hecho ventas importantísimas de harina para el Brasil, en bolsas de 2, 4 y 8 arrobas, por los señores Pittier Hnos. (oportunamente sabremos la aceptación que ha tenido y que resultado dio la especulación).
La importante casa de los Hnos. Soutomayor (Sout. Y Hno.) he hecho traer mil barricas desmontadas destinadas también a envios de harina para el extranjero, porque tienen la convicción de que la harina se conserva mucho mejor en las barricas que en las bolsas. Inoficioso sería estenderse a hacer comentarios sobre estas diversas operaciones mercantiles ni menos repetir las que circulan. Basta para nosotros poder señalar que el movimiento se ha producido y que los ensayos han sido hechos en todos los sentidos, por nuestros inteligentes industriales y comerciantes…Este movimiento expresado en nñumeros por las revistas de las Aduanas de la provincia y por la importantísima memoria que nuestro distinguido amigo el señor Diputado Nacional Jonás Larguía está confeccionando para presentar al Superior Gobierno, servirán indudablemente para que se despierte nuevamente el ánimo de empresarios de ferro-carriles, por cuanto estos números expresan elocuentemente la vitabilidad de la vía férrea que fuera a ligar con el puerto, los centros de esta producción cuantiosa, producción que tendría aún que aumentar prodigiosamente con el hecho de existir esta línea..." 14
ARTICULO: Las industrias del país
(continuación)
"Existen en las colonias del Oeste nada menos que quince MOLINOS A VAPOR, algunos de los cuales de capacidad para elaborar hasta dos mil doscientas arrobas de harina en las veinte y cuatro horas, y sus productos han tenido buena aceptación en todos los mercados de la República y últimamente también en el Brasil. Sabemos que todos ellos se esfuerzan para mejorar la clase de sus productos, a fin de poder competir con la harina de cualquier procedencia. Todos estos establecimientos necesitan muy a menudo piezas de recambio para sus maquinarias por las inevitables roturas que se producen por el uso. Hasta hace muy poco nuestros industriales en cada uno de estos casos tenían que mandar fundir la pieza necesaria a Rosario o a Buenos Aires. Las diligencias de estas operaciones eran muy onerosas, no tanto por lo que venían a costar, sino por el tiempo precioso que había que perder. Esta circunstancia hizo concebir a los señores Urfer y Schneider la idea de establecer en la colonia Esperanza un establecimiento de fundición, cuya idea está realizada por cuanto se han fundido allí piezas de regular tamaño. Los dueños se ocupan constantemente en mejorar sus establecimiento, ya sea para poder hacer trabajos mayores como también para proporcionar toda clase de modelos." 15
Si le prometíamos al lector que los artículos a citar eran bien claros, para lograr introducirnos en la problemática molinera, nos permitiremos algún comentario breve acerca de ellos. De su lectura, vemos no solo a la industria molinera en plenna actividad, sino como va generando necesidades que intentan ser satisfechas en el mismo ámbito de la ciudad, apareciendo otras pequeñas industrias o talleres conexas, como en el caso de lograr que las reparaciones y repuestos se hagan en el mismo lugar. También es notoria la intención por parte de los molineros de practicar o ensayar métodos para dar mejor salida a sus productos, aún ante la notoria infraestructura deficiente en puertos, caminos, etc.
Era evidente cuanto beneficiaba a la ciudad y a su región de influencia el hecho de que su industria molinera creciera. Talleres, obreros, pequeños artesanos, movimiento comercial, transporte, acopio, movimiento en los ramos generales, en definitiva trabajo para muchos, el trabajo común que dignifica y permite crecer a los pueblos. Fuerza del trabajo del que nunca debieron renunciar los últimos gobiernos y dirigentes de la Argentina para beneficiar solamente al capital financiero, olvidándose de la industria, del campo, de la tierra y el mar y del hombre, haciendo lo que desde el tiempo de Hesíodo y su obra "Los trabajos y los días", ha hecho nobles a los pueblos, esto es, el trabajo simple y franco de los frutos que da el entorno geográfico.