CAPITULO II:

Un poco de historia:

Es menester, para comprender los aspectos a tratar luego, hacer un cuadro de la situación de la Provincia de Santa Fe hacia 1850.Analizando las crónicas o informes de viajeros y personajes importantes que estuvieron en la provincia durante los siglos XVIII y la primera mitad del XIX, podemos inferir una situación provincial en donde los pocos pobladores santafesinos, tras años de ser su territorio el escenario de las guerras civiles, con la consiguiente secuela de ciudades y poblados arrasados, estancias desvastadas y abandonadas, debían contentarse con vivir de un escaso comercio, a veces solo local, y de lo que les daba la ganadería, con el agravante del avance sobre la frontera de los indios y su río inutilizado como vía de comunicación con el exterior, por la política porteña.La población, estancada, escasa, tenía un pasar casi de subsistencia, habiendo tenido muchas veces que abandonar sus actividades para dedicarse a la defensa de sus propiedades.Lejos estaban los días de la prosperidad que le dio, sobre todo a la ciudad de Santa Fe, su calidad de puerto preciso (1726-1780).La agricultura era escasa, no salía de la subsistencia y a veces no era suficiente, "La vasta extensión del territorio perteneciente a la Provincia de Santa Fe, debía obligar al gobierno, en poblarlo y hacerlo producir. Procuró el Gral. López, que los vecinos se dedicaran a la agricultura, formando chacras y quintas en los alrededores de la ciudad, chacras y quintas destruídas por las invasiones de indios y guerras civiles. Pero la siembra de productos era, reducidísima. Un poco de maíz, sembrado lo más en las estancias; algo de trigo para el abasto público con recolección de maní en los pueblos de indios y Rincón, eran todos los trabajos agrícolas existentes…" 1

Podemos afirmar, que este nada halagador panorama santafesino tendrá en Caseros, el punto de partida para ir hacia un cambio, hasta ese momento poco vislumbrable.

Con una situación geográfica privilegiada, un río Paraná aún potencialmente desaprovechado, los acontecimientos posteriores a Caseros con la ley de la libre navegación de los ríos y la ley de derechos diferenciales, hicieron posible los contactos con el mundo externo, muchas veces vedado para Santa Fe.

En efecto, estas leyes, así como el conflicto entre la Confederación y la escindida Buenos Aires y la tendencia a la unidad nacional de las provincias alrededor de la figura de Urquiza, tornó a Rosario, principalemente, en el sustituto del puerto de Buenos Aires, y como centro de confluencia de las provincias interiores, en la entrada y salida de los productos de la Confederación.

Esto originó en Rosario un complejo comercial portuario, unido a las demás provincias, en una relación de tráfico cada vez mayor, y que se optimizarían aún más cuando la inauguración del ferrocarril Córdoba-Rosario en la década siguiente.

A las condiciones generales de la provincia, que teníamos antes de Caseros, ahora le podemos agregar dos factores que hasta ese momento no tenía o estaban muy poco desarrolladas: un complejo comercial portuario (Rosario) y las comunicaciones interiores, mucho mas desarrolladas ahora, así como las comerciales, con el resto de las provincias de la Confederación.

Pero esto no bastaba aún para que podamos afirmar que Santa Fe se encontraba ya con los elementos necesarios para su transformación posterior.

Así es como encontramos a la Confederación Argentina, durante el enfrentamiento con la provincia de Buenos Aires, con una fundamental premisa a cumplir para fortalecerse.

Debía, ante todo, sacar a las economías provinciales de su precariedad, y reactivarlas, buscando promocionar actividades productivas o económicas no tradicionales. Entre Ríos y Santa Fe, son las que más ayudarán y apoyarán esta tendencia, ya que ambos gobiernos provinciales inician planes de expandir la agricultura.

Esto se hizo, a través del estímulo que los gobiernos dieron a las empresas o personas que acometieran planes de colonización agrícola, ya sea a través de la entrega gratuita de tierras o en condiciones económicas sumamente favorables para su adquisición.

Llegamos así a la fundación de Esperanza, en 1856, y al punto de inicio de la llegada, cada vez mayor, de inmigrantes, a la vez de posibilitar la incorporación de tierras productivas para la provincia. Tierras, que hasta ese momento eran dominio de los indios, por el descuido de las fronteras, o se encontraban baldías.

Además, el gobierno para complementar la eficacia de los planes iniciados, puso atención continua en las colonias que se fundaban, haciéndose el gobierno, en el caso de Esperanza cargo de las deudas de los colonos, ente la adversidad económica de los primeros esfuerzos.

Más tarde, en nuevos contratos fiscalizó cláusulas impidiendo la formación de estancias. Trataban así de proteger el camino iniciado con la fundación de colonias agrícolas.

De esta manera Santa Fe se fue transformando en uno de los lugares de atracción de mano de obra y capital de origen externo. Con las medidas implementadas desde el primer contrato de colonización entre Castellanos, el gobierno de Crespo y los agricultores, el gobierno provincial fue haciendo cada vez más atrayente la idea de formar empresas de colonización, modificando las anteriores preferencias de la poca inversión que había en la provincia hacia 1850, inversiones dirigidas principalmente hacia la ganadería y el comercio.

Si en un principio los agentes colonizadores fueron iniciativas privadas individuales, como la de Castellanos, luego estimuló a las compañias extranjeras (Beck y Herzog), por ejemplo, hasta llegar al grado, de que son los tradicionales ganaderos, los que también se dan a la tarea de colonizar y traer inmigrantes (Aldao, Cabal, etc..) o como el caso de Guillermo Lehmann, inmigrante en un principio, y luego agente de venta de tierras y colonizador.

Con el panorama trazado hasta este punto creemos haber enunciado los factores principales que provocaron o posibilitaron el gran crecimiento de la economía santafesina hacia la segunda mitad del siglo XIX, y porqué fue centro de atracción para nuevos asentamientos.

"La convergencia de factores externos, nacionales y locales posibilitó, así, el crecimiento vertiginoso de la agricultura santafesina, y proceso, en sus grandes rasgos, bien conocido y sobre el que no es necesario abundar. Baste recordar que lo que comenzó satisfaciendo un reducido mercado regional, ampliada ocasionalmente durante la guerra del Paraguay por la necesidad de abastecer a los ejércitos aliados, pronto se extendió a todo el ámbito de la Nación y terminó por invadir las plazas externas. En 1870, las harinas de Chile ya no encontraron comprador en Buenos Aires, saturado por la producción de las colonias santafesinas, y, en 1878 comenzaría la exportación de los granos nacionales en un proceso de entonces en adelante en más vertiginoso aumento". 2 Como la intención de nuestro trabajo es mostrar como de ese proceso colonizador, que ocasionó un crecimiento vertiginoso de la agricultura, lo cual hizo que se construyeran numerosos molinos harineros, es que pasaremos a referirnos a ellos, en su primer momento cuando recién empezaban a construirse en la gran llanura santafesina, en el siguiente capítulo.