Algunos datos para comprender porque se considera a Esperanza como la primer colonia argentina organizada.
La ciudad de Esperanza, para ser llamada primer colonia agrícola argentina organizada, exhibe al pie de cada documento oficial la siguiente leyenda:


" ESPERANZA: Cuna de la Colonización Argentina - Proyectada por Documento Legal el 15/06/1853. Garantizada por Ley del Congreso Nacional el 18/11/1854 - Dividida y amojonada entre Setiembre y Noviembre de 1855 - Poblada a principios de 1856.
"

Esto no obsta para decir que fueron muchos los intentos anteriores o casi simultáneos con la fundación de Esperanza, por llevar adelante una colonia agrícola que perdurara en el tiempo, en el país.
Basta recordar los intentos en la colonia escocesa de Monte Grande, provincia de Buenos Aires en 1828 y otros más hasta llegar a 1856. Aunque creemos que es justo el título de primer colonia agrícola organizada del país, con el cual se la reconoce a Esperanza, este es un tema que queda abierto a muchas discusiones y polémicas. Por eso transcribo y cito "in extenso" la opinión de dos historiadores. Mi intención es poner información en poder del lector para que luego él, formule sus propias conclusiones y tenga una opinión formada con respecto a este tema.

Escudo de la Municipalidad de la ciudad de Esperanza

 


En primer término cito a Juan Schobinger, quien ante esta discusión planteada dice:
"CAPITULO II
LOS PRECURSORES INMEDIATOS. PRELIMINARES DE LA FUNDACION DE ESPERANZA.

Ni la inmigración de Suiza, ni la fundación de colonias en la Argentina en la década de 1850 son, pues, hechos casuales o aislados.Forman parte -y una parte de especial trascendencia para el futuro- del proceso de expansión del excedente humano europeo sobre los despoblados países americanos, así como la imperiosa necesidad de éstos de poblarse y de europeizarse.Ya hemos señalado las colonias suizas fundadas por entonces en Estados Unidos; también en el Brasil se oberva una renovación de los intentos en este sentido. En el mismo año cuyo centenario conmemoramos (1856), 90 inmigrantes suizos se instalaron como medieros en la colonia Rio Novo (Sao Paulo), a raíz de la interesada propaganda del senador Vergueiro. Muchos otros asientos surgen por esa época en el Brasil, que terminaron en su mayor parte en un fracaso, como sucedió con el ejemplo citado.
Los alemanes pudieron desempeñarse mejor en sus establecimientos algo posteriores de Rio Grande do Sul.

Los ensayos colonizadores que mencionaremos como precursores inmediatos de la inmigración suiza organizada, pueden colocarse en una línea con los intentos de la época pre-rosista; son como un "decíamos ayer" que continúan tras una interrupción de 25 años la obra de los tiempos de Rivadavia. Ello puede verse hasta en el hecho de que aun continuaba en vigor --aunque desnaturalizado, como dijimos-- el sistema de la enfiteusis. Estos ensayos no llegaron todavía a alcanzar el valor duradero de la empresa de Aarón Castellanos, y no podrían ser señalados como "primeras colonias", tan poco como los que mencionamos en la época 1824 - 1828.
El núcleo de Baradero --al que se dedica el capítulo siguiente-- puede ser considerado como la última acción de esta serie, la única dentro de la misma de éxito e importancia duradera.
El primero de estos precursores fue un médico francés, Augusto Brougnes. Llegó al país en 1850, con el objeto de estuadira sus posibilidades para la recepción de emigrantes europeos. Preocupado por el creciente pauperismo agrícola que había visto de cerca en el meridión de Francia, su lugar de actuación, escribió a su regreso dos monografías. La primera resume sus obervaciones sobre la República Oriental del Uruguay (1851), y la segunda ("Extinction du pauperisme agricole par la colonisation dans les provinces de la Plata"), constituye un cálido elogio de las condiciones naturales de la Argentina para recibir a los labradores europeos: data de 1852. Sus ideas, surgidas de las necesidades de Europa, salen al encuentro de las de Alberdi, Sarmiento, Urquiza y de todas las mentes ilustradas y liberales que en ese mismo año, caído por fin Rosas el 3 de febrero, se aprestaban a construir la definitiva organización, y con ello la valorización económica y cultural del país. Dice el mismo Brougnes que los gobernantes "comprendieron que la obra de la colonización en las provincias del Plata, bien organizada, es y será siempre la poderosa palanca de prosperidad y de grandeza en estas regiones". Así es como el propio Gobierno Nacional dispuso poco después la traducción de dichos opúsculos. En mayo de 1852 Luis de la Peña, ministro del gobierno provisorio del general Urquiza, llamó a Brougnes, proponiéndole se encargara de la organización de un vasto plan de colonización en la provincia de Buenos Aires. Pero la revolución del 11 de septiembre del mismo año, que produce la separación de Buenos Aires del resto de la Confederación Argentina, da por tierra con dicho proyecto. Retomó la idea el gobierno de la provincia de Corrientes, a cuyo frente se hallaba el progresista Juan Pujol. A ello contribuyó tal vez la presencia del anteriormente citado Aimé Bonpland, quién, establecido en aquella ciudad, se ocupaba de propagar conocimientos botánicos y de técnica agrícola. De estas gestiones surgió el primer contrato de colonización posterior a Caseros, concertado entre Pujol y Brougnes. Según el mismo, éste introduciría 1.000 familias compuestas de cinco personas en el término de diez años (200 cada dos años), con las que crearía colonias en la zona de la actual provincia de Misiones, entonces bajo jurisdicción de Corrientes (29 de enero de 1853). El gobierno se comprometía a proporcionar implementos agrícolas, semillas, alojamiento y algunas cabezas de ganado, cuyo importe debía ser reembolsado en un plazo de dos o tres años; en cada colonia habría de establecerse un gobierno municipal. El 12 de diciembre de 1854, establecido el gobierno constitucional de Urquiza, ésta ratificó el contrato obligándose a su cumplimiento. Mientras tanto, Brougnes había reclutado a sus colonos entre los necesitados labradores del sur de Francia, sobre todo en las provincias vascas. No hay noticias de la inclusión de suizos en estos contingentes. Sólo algo después, Aarón Castellanos comenzaba a desviar la atención de estos últimos, que se hallaba centrada en los Estados Unidos, para atraerla hacia el Plata.

El 25 de enero de 1855 llegó a la ciudad de Corrientes el primer contigente de unas 160 personas. (Habían partido 257 de Burdeos, pero entre la apreciable mortalidad infantil en la travesía y las deserciones en el camino --Montevideo, Las Conchas en Entre Ríos--, quedó sólo dicha cantidad.) Como sucedería con Esperanza, el gobierno correntino cambió el lugar de su emplazamiento por otro situado en las cercanías de la capital, en el puerto de Santa Ana, situado en las cercanías de la capital, frente a la confluencia del Paraná con el Paraguay. Se lo llamó San Juan, en honor, seguramente, al nombre del gobernador. Otro contingente llegó a principios de 1856 (según periódicos de la época, salieron 250 personas de Montevideo --lugar de transbordo--, llegando en cambio sólo 104 a Corrientes en febrero, en la goleta "Asunción"); pero el gobierno no parece haberse hallado preparado para su recepción, ya que hubo de ordenar a un agrimensor que reconociera para su eventual instalación los terrenos situados en la margen opuesta del Paraná, es decir en el Chaco. Ello revela una desorganización mayor aún que la que encontraron Castellanos y sus colonos al llegar a Santa Fe. Sin embargo, en mayo del mismo año hallábanse establecidas en la colonia San Juan 74 familias con unas 500 personas , provistas de su cura, el abate Ducasse, y de su maestro de escuela, habiendo obtenido ya tres cosechas de maíz. No obstante, la empresa terminó en un fracaso, provocado por dificultades políticas en la provincia, las maquinaciones del tirano paraguayo López, el asilamiento de la zona que dificultaba la colocación de los productos, la competencia de otros agentes colonizadores, la poca extensión de la tierra concedida a cada familia, y la diversidad de los cultivos que debían efectuar. Carlos Beck, que estaba al tanto de los entretelones de las política de aquel tiempo, afirma que --contra lo que se suele repetir-- la simpatía del gobierno por esta empresa era sólo fingida, y que el gobernador trabajaba secretamente para su destrucción. La colonia se disgregó en su mayor parte; algunos se trasladaron a Yapeyú, otros a entre Ríos. Como bien dice M. Macchi, a pesar de esto, "la brecha estaba abierta para lo sucesivo. Brougnes y la colonia San Juan marcan el comienzo de una etapa de significación para el país, cual es la que se refiere a la incorporación del elemento europeo en nuestro suelo".

Desengañado, con gráfica expresión criolla el doctor Brougnes decía más tarde, refiriéndose a las empresas colonizadoras en la Argentina: "Yo había rastreado la liebre, y todo el mundo la corría después. " No hay duda de que muchas de las empresas posteriores se inspiraron en la suya; el célebre contrato de Castellanos con la provincia de Santa Fe que luego mencionaremos, concertado menos de cinco meses después que el de Brougnes, contiene en muchos aspectos términos casi idénticos.
Si a alguna colonia corresponde el honor de ser llamada "la primera colonia agrícola argentina" antes de las "clásicas" de Esperanza y Baradero -descartada San Juan y las de las épocas rivadavianas- , sería la del arroyo Las Conchas , pequeño afluente del Paraná, a tres leguas al norte de la ciudad de este último nombre. En campos pertenecientes a la provincia de Entre Ríos, donde existían una serie de estancias llamadas del Estado, el gobierno provincial permitió el establecimiento de 15 ó 20 soldados vascos y alemanes que habían actuado en la batalla de Caseros; su director fue el coronel Manuel de Clemente, español, (septiembre de 1853). Para principios del año siguiente se hallaba instalada, habiendo recibido los flamantes colonos, bueyes, implementos de labranza, semillas, tabaco y dineros en efectivo.
Cervera sospecha que esa temprana generosidad de Urquiza se debe al deseo de alejarlos del ejército nacional. De cualquier modo, esta colonia agrícola-militar, además de pequeña (cada chacra no pasaba de 10 cuadras, según Peyret), tuvo una vida precaria. Los soldados demostraron no servir para la lucha pacífica por el pan cotidiano, y el gobierno provincial se vió obligado a otorgar las tierras de la colonia --como también otros puntos de la provincia-- a capitalistas europeos para ser colonizados. En 1855 el alemán Rosenbrock se establece con su familia en el lugar, y luego otros, en parte antiguos pobladores franceses de San Juan. A partir de entonces parece insinuarse cierto progreso, que se manifiesta en la creación por el Gobierno Nacional de una escuela de primeras letras el 4 de agosto de 1857. Pero sólo en 1858 se funda una colonia agrícola estable, esta vez con el aporte de un contingente de suizos (Villa Urquiza). De ello hablaremos en el capítulo IX. Si bien Las Conchas no puede ser considerada como una verdadera colonia organizada, "con leyes de creación, distribución y amojonamiento de tierras" (Cervera), este ensayo agrícola, al no morir del todo, y a despecho del posterior cambio de nombre, puede ser llamado (como lo quieren los entrerrianos), "la primera colonia agrícola del país", con la misma o mayor razón o falta de razón que la de Baradero.

Pero desde ya expresamos que estas competencias cronológicas menudas carecen para nosotros de toda importancia. La colonización agrícola en la Argentina es un crescendo continuo, que comienza con las Misiones Jesuíticas y culmina, iniciando su faz definitiva, con Esperanza y con San Carlos. "(1)
(1)
Schobinger, Juan, Inmigración y Colonización Suizas en la República Argentina en el siglo XIX, Instituto de cultura suizo-argentino / Publicación Nº 1 , Bs. As., Ed. Didot S.A, 1957. pp.35-46


Comparemos estas aseveraciones, con este artículo de Beatriz Bosch sobre el mismo tema.

Artículo publicado el Domingo 09 de agosto de 1981, en La Prensa de Buenos Aires, 4 col. (2)

La Primera colonia Agrícola Argentina.
Por Beatriz Bosch

"Pese a los desvelos de Bernardino Rivadavia, no se logra asentar una colonia de agricultores hasta la época de la organización nacional. En Entre Ríos mismo fracasa una de ingleses en 1825. Un cuarto de siglo más tarde, Justo José de Urquiza se interesa vivamente por un proyecto de Antonio Cuyás y Sampere.
A las objeciones del Ministro José Miguel Galán replica con amplios y generosos conceptos: "Tampoco veo peligro en la introducción de algunos miles de colonos en nuestro país, desde que la suma total de ellos será el resultado de distintas razas faltas de la homogeneidad indispensable para servir de contrapeso a la población nacional. Pienso lo mismo de las prerrogativas y concesiones con que es preciso animar a esas familias, que no siendo aventureros, ni de la masa corrompida de Europa, hacen verdaderamente un sacrificio en abandonar la tierra sólo con el objeto de mejorar su suerte. Y ¿que son entre nosotros unas cuantas leguas donadas en propiedad a los colonos, cuyos hijos se consideran desde luego ciudadanos naturalizados o incluidos en el numero de los soldados de la tierra, aunque sus padres estén exceptuados por diez años del servicio militar nativo?. Ni ¿qué son diez años de privilegio en compensación de los inmensos bienes que de estos hombres va a reportar necesariamente la provincia?"

Pertenecen los anteriores párrafos a un documento que dimos a conocer en nuestro libro: "Urquiza, gobernador de Entre Ríos 1842-1852" y que muestra al futuro Organizador dueño de firmes ideas a poco propaladas por Sarmiento y Alberdi.
Empero: la revolución iniciada el 1 de mayo de 1851 obsta entonces a consumarlos por entero.

Con respecto a la fundación de Villa Urquiza la autora dice:

La fundación:

"El director provisorio de la Confederación Argentina, data Urquiza en la Estancia San José, el 1 de setiembre de 1853 una carta que reproducimos "in extenso", por ser, a nuestro juicio el documento probatorio de la fundación de la primera colonia. Expresa al gobernador delegado de Entre Ríos, Antonio Crespo: "El portador de ésta es el coronel Manuel Clemente que pasa a esa capital y que lleva el proyecto de formar en el rincón de las Conchas una población o Colonia Agrícola Militar de vascos españoles y en este concepto de Vd. Lo conveniente para destinarle el lugar aparente en que debe plantearse dicha población. Los primeros que son 15 ó 20 hombres, necesitan bueyes, herramientas y semillas que he dispuesto que Vd. le haga facilitar".

Diecinueve días más tarde le formula una aclaración: "Como en estos días marcha para esa el Dr. Carril él transmitirá a Vd. mis ideas y le hablará sobre el modo y bases con que debe formarse la pequeña colonia, pero debo prevenirle que mi resolución anterior no es que Vd. le facilite al coronel Clemente lo que él pida, pues me reducía a señalarle que lo que se le debía proporcionar, sin embargo esto no quiere decir que no se le de la carne a lo menos en los primeros tiempos cuando llegue el momento oportuno de planificar la población. Me lo avisará Vd. para determinar sobre los bueyes.".

A fines del mes la instalación está concluida, a juzgar por este párrafo de carta de 30 de setiembre: "quedo enterado de cuanto me dice Vd. del coronel Clemente respecto del gasto que en él se ha hecho que aunque ha excedido lo que yo creía, me conforma desde que puede obtenerse algo bueno con la planificación de esa pequeña población". Aflora aquí la misma profunda línea de pensamiento, que le llevará a prohijar el plan de 1850.

Debe considerarse, por tanto, la del 1 de setiembre de 1853, como la fecha de fundación de la primera colonia agrícola en nuestro país. Los tres documentos precedentes se pueden ver en el segundo tomo de los "Documentos relativos a la organización Constitucional de la República Argentina" editados en 1911 por la sección de Historia de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires. Sorprendentemente, verdaderamente, que hayan pasado inadvertidos durante tanto tiempo por cuantos investigadores trataron el tema."



Hasta aquí, una transcripción "in extenso" del artículo de Beatriz Bosch, en lo que hace a lo esencial del tema..
Además, (en este artículo), la autora aconseja ver también, para esclarecer esta cuestión, a Cesar B. Pérez Colman en su monografía: "La primera colonia agrícola militar de Las Conchas fundada por el General Urquiza en 1853", publicado por el Museo de Entre Ríos en 1945.

Otros datos de interés que menciona Beatriz Bosch, son los detalles que se encuentran en los documentos del archivo del Brigadier General Crispín Velázquez, donde hay constancias de entregas periódicas de animales de trabajo.

El comandante Clemente, que había participado en la Batalla de Caseros es reemplazado el 31 de agosto de 1855 como organizador de la colonia por Doroteo Zalazar.

"En ella es necesario procurar que los intrusos no vengan a estorbar a los colonos, poblando en terrenos que estos necesitan para sus labranzas, como es necesario prestarles toda la atención que es indispensable para obtener que contento y la comodidad de estos sirvan para de atractivo a otros inmigrantes." El ministro del Interior le dirige estas recomendaciones a Doroteo Zalazar el 31 de agosto de 1855.

Estas notas están insertas en "Recopilación de Leyes y Decretos de Entre Ríos."

Según datos del 19 de julio de 1860, la colonia tenia 236 habitantes, 32 labradores, 3 comerciantes, 3 carpinteros, 1 herrero, 1 fabricante de cal, y 1 panadero. 490 cabezas de ganado, 412 caballos. Cada colono cultiva 12 cuadras, y hay 40 chacras y 9 quintas. Por ley provincial del 07/09/1860 se erige como Villa Urquiza el centro urbano de la Colonia.

Cuando se mencionan estos datos se habla de la colonia como fundada en 1854 y no en 1853. A lo cual Beatriz Bosch dice:

"Aunque se incurre en un leve error respecto al año, es evidente la continuidad del poblamiento en el mismo lugar, que reivindica hoy una merecida prioridad."

(2) (N. del A.: Puede consultarse este artículo, en el Museo Regional de Villa Urquiza, pcia. de Entre Ríos, República Argentina, museo regional llamado "Casa Aceñolaza", frente a la plaza principal de aquella localidad. No fue posible determinar la página del periódico a que corresponde este artículo, pues se encuentra enmarcado y solo es apreciable, el nombre del periódico, autor y fecha de publicación.)

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Ultima actualización: 12/04/2004