Introducción:

El origen de este trabajo, proviene de una invitación que recibí para disertar sobre Aarón Castellanos, en la Junta Provincial de Estudios Históricos de Santa Fe, el 21/09/1990.

De acuerdo a la propuesta (algunos aspectos de su vida y obra), fui realizando un borrador y preparando los apuntes para ese evento. De esos apuntes básicos, luego de la disertación, se incorporaron algunas preguntas o interrogantes que surgieron en el debate de ese día. Meses más tarde, cuando me propuse como objetivo recopilar, corregir, mejorar y digitalizar todos mis trabajos de investigación, a esos apuntes básicos, se le incorporaron otros documentos y datos que creí necesarios, (imposibles de desarrollar en el escaso tiempo de una disertación) y otros documentos que fui encontrando posteriormente, relacionados con otras investigaciones conexas al tema, que se incorporaron como nuevos aportes también. En el año 1990 no existía Internet tal como la conocemos ahora. Hoy esta poderosa herramienta me ha permitido que, a este trabajo le incorpore algunos enlaces (links) con historias similares o que sirven para ilustrar acerca de cuestiones que se debaten o analizan aquí. Recurso importante con que hoy contamos y que da un nuevo elemento técnico para mejorar los trabajos historiográficos y para ejercitar las bondades de la idea básica que anima a Internet, el hipervínculo, que conduce a tener un hipertexto en la pantalla cómodamente sentados en nuestras casas, en la escuela o en las bibliotecas, con las infinitas posibilidades de investigación y consulta que de ello resulta. Recurso valioso que cuando éramos estudiantes, nuestra generación no tuvo al alcance.

Quizás este trabajo resulte un poco complicado en su lectura debido a muchas citas y comparaciones. También, se le puede cuestionar que tenga muchas citas y se transcriban muchas de ellas. Pero creo que es mejor así, ya que, el lector interesado, tendrá que hacer un esfuerzo por comprender, y podrá deducir que mi afán, es que se comparen la mayor cantidad de testimonios y se diluciden cuestiones que aún se están debatiendo y que no están muy claros en el imaginario colectivo popular.

Como último detalle, la escuela primaria a la que asistí en Esperanza, se llama Escuela Nº 315 "Aarón Castellanos", así que ya desde muy pequeño estuve familiarizado con la historia de este hombre y recuerdo que, todos los días, al ingresar a la escuela un retrato suyo nos esperaba en el hall de entrada. Ese rostro barbado, desconocido en un principio, enseguida fue individualizado por nuestros maestros, sabedores de nuestra natural inquietud, explicándonos que era el rostro del fundador de Esperanza, y año a año, a medida que nuestra comprensión aumentaba, nos iban dando mas detalles sobre él y su obra.

Es un trabajo abierto a una futura revisión y ampliación. Hoy, a 06 de agosto de 2004, estas son sus páginas, que los invito a leer y recorrer.