Aarón Castellanos (1799-1880)

Dudas y mitos en torno a su figura.

¿ Aarón Castellanos estuvo alguna vez en Esperanza? ¿Cuándo fueron las fechas de llegada de los sucesivos contingentes de colonos?

Quedó siempre flotando la duda en el imaginario colectivo de la zona, si Castellanos en vida realmente alguna vez llegó a pisar el suelo de la Colonia por la cual tanto había luchado para que se fundara y prosperara y por la cual luego tanto se habló de él después, o si recién fue la primera vez cuando sus restos mortales llegaron a esta tierra que finalmente lo cobija para siempre.

Con estas preguntas quiero aclarar una duda que muchas personas tienen sobre si Castellanos en vida, estuvo alguna vez en la Colonia, si visitó a los colonos, si llegó a conocer aunque de manera embrionaria, su obra, su idea.

Mi opinión es que por lo menos una vez estuvo.

Además, por más que ya tenía ciertas desavenencias con el gobierno tanto provincial como nacional en cuanto a cuestiones legales, mientras permanecía en Paraná o Santa Fe, creo que una persona que había puesto tanto énfasis en este tema, no resistiría la tentación, estando tan cerca, de ver su obra y hacerse aunque sea una "disparada" o "escapada" hacia la Colonia. Lo contrario sonaría ilógico en una persona de sus características.

No creo que se haya conformado e informado solo con los informes de sus apoderados. Refuerza mi teoría lo relatado por Cristóbal Spies en el Boletín "Pequeña Historia de la Congregación Evangélica de Esperanza" cuando habla del transporte de los inmigrantes dice: "El 23 de febrero llegó el "Mármora" con la mayoría de los inmigrantes de nacionalidad alemana. Arribaron a Santa Fe el 12 de marzo de 1856. El 10 de mayo llegó una de las últimas embarcaciones; fueron transbordados 360 inmigrantes al vapor "Asunción" que los trasladó a Santa Fe el 24 o 25 de mayo, desde donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS." (En minúsculas en el original)

Y Oggier "El comisario del gobierno de Berna, Jakob Sommer-Geiser, enviado en 1856 para observar la situación de los colonos suizos radicados en Esperanza, refiriéndose al fundador Aarón Castellanos, escribe: "Transparentó demasiado su tendencia a cobrar sus derechos sobre el tercio de la producción en la colonia, suscitando en todas partes el descontento y entre los colonos una diaria resistencia hacia su persona, que a veces llegaba hasta el agravio, de suerte que ya no consideró prudente aparecer en la colonia." 17." (17) Sommer-Geiser, Bericht über die Reise nach. Santa Fe (Berna, 1857) 126. 55 Aquí esta la prueba de sus visitas a la colonia por un testigo de la época y muy confiable, como lo era este comisario de Berna, Jakob Sommer-Geiser. Si se produjo una " diaria resistencia hacia su persona, que a veces llegaba hasta el agravio, de suerte que ya no consideró prudente aparecer en la colonia." Es porque entonces Castellanos visitaba con frecuencia la colonia hasta que las circunstancias aconsejaron que dejara de hacerlo. O quizás fue lo que ya citamos de Grenón, cuando dice que el olvido y alejamiento de Castellanos se produce por un hecho que tiene que ver con su vida privada: "No he dado con más noticias. Un dato de mal desenlace personal me refirió mi padre acerca de la desvinculación del Fundador, y fue el haberse retirado de la Colonia con una joven de las fundadoras hacia Rosario. Este lunar individual de demasiada visibilidad y ofensivo explicaría el misterioso silencio de su ocaso y terminal desagrado de los de su obra." 56

Roberto Zehnder, en sus "Anotaciones durante mi inmigración, de Suiza a la República Argentina" dice:

"...habiendo llegado a Buenos Aires entre el 18 y el 20 de enero de 1856, permanecieron unos días allí hasta el 3 de febrero, fecha en que llegaron a Santa Fe. Al respecto: "Algunos días quedamos todavía en nuestro barco "Kyle Bristol", en donde fuimos recibidos a bordo por AARON CASTELLANOS Y FAMILIAS, también han traído carne fresca..." (N. del A: Creo que Roberto Zhender confunde a Castellanos con Iturraspe (quien era apoderado de Castellanos) pues Castellanos dice que llegó en abril de 1856 a Buenos Aires y en la bibliografía al respecto hay unas menciones de Castellanos donde dice el mismo que había dado orden a su apoderado (Iturraspe) para que a la llegada de los respectivos barcos al puerto de Buenos Aires, este los proveyera de víveres frescos durante la estancia de los colonos en el puerto. Además los apuntes de Zhender, son cuestionados por Schobinger en cuanto a ser "bastante inexacto en cuanto a las fechas" 57 , opinión que comparto.

Para ello, véase también a Schobinger en p. 210 cuando detalla la llegada al puerto de Buenos Aires según la visión del propio Castellanos dada en su publicación "Colonización en Santa Fe y Entre Ríos y el Ferro-Carril de Rosario a Córdoba:

"Llegada de las primeras remesas a Buenos Aires: Dice Castellanos (op. cit., p. 46, nota) que quiso "ser pródigo a fin de que nada carecieran y tenerlas contentas. A su arribo al puerto de Buenos Aires , tuvieron víveres frescos en abundancia que mi apoderado les daba en los cinco días de estadía que tuvo cada buque para trasbordarlos a Santa Fe. A mi llegada a Buenos Aires (abril de 1856) COMPRE DOSCIENTAS PALAS, CIENTO VEINTICINCO ARADOS AMERICANOS, DE DIFERENTES MARCAS, GRAN CANTIDAD DE ROPA HECHA PARA HOMBRE, Y GENEROS PARA MUJERES Y NIÑOS, POR SI LLEGABAN A NECESITAR EN EL TIEMPO QUE TARDARAN EN RECOGER SUS PRIMERAS COSECHAS. TODO LO EMBARQUE PARA SANTA FE INMEDIATAMENTE. (N. del A.: En minúsculas en el original)" Schobinger, ante esta afirmación hace este comentario: "No sabemos si todo este material pasó efectivamente a manos de los colonos. Acerca de las fechas de llegada y partida para Santa Fe, véanse los informes periodísticos reproducidos en los Informes de Prensa Nos. 2 y 3. También Cervera, 1906, pp.44-47. En p. 45, nota 2, se halla el dato sobre la fecha de llegada a Santa Fe. Según Aarón Castellanos, los primeros colonos "llegaron a Santa Fe a fin de Enero de 1856" (op. cit., p. 99) 58

Un primer contacto de Castellanos con sus futuros colonos lo tiene según su propio relato en Dunkerke.

Acerca de cuando Castellanos se embarcó para la Argentina y en que barco lo hizo, no hay datos. El 9 de noviembre de 1855 parte del puerto de Dunkerke, en el norte de Francia, el 1er. contingente en el velero Kyle Bristol. Según Castellanos les hizo una visita a ese primer contingente unos días antes de su partida: "Tuve el placer de llegar allí en momentos que comían en un inmenso salón cerca de cuatrocientos que componían la primera expedición. En verdad que fue para mí uno de los momentos de mayor emoción que en toda mi vida he experimentado, cuando el señor Vanderest anunció a tan buena gente mi presencia y simultáneamente se pusieron de pie esas dos largas hileras de personas de ambos sexos y edades, y empezaron a dejar sus asientos para acercarse a saludarme. Con sentidas palabras se esmeraban en manifestar su gratitud hacia quién los había movido de sus hogares para transportarlos a tan distante y desconocido país para ellos, pero que de cuya hospitalidad y bienestar tanto se prometían en su porvenir. Costó trabajo hacer volver a sus asientos a los que habían dejado, hasta que me senté a la mesa junto con ellos."" 59

Lo que es seguro es que Castellanos no vino con ninguno de los barcos de los colonos. Si Castellanos hubiese venido en alguno de los barcos que trajeron a los inmigrantes, seguramente hubiese quedado algún registro, alguna referencia histórica. Quién no se hubiese jactado en algún momento diciendo, nosotros vinimos en el mismo barco que Castellanos.

Seguramente a fines de 1855 o a principios de 1856, partió Castellanos para la Confederación Argentina el algún otro barco y llegó el 20 de abril de 1856 al puerto de Buenos Aires. "Viajaron en el mismo buque CON QUE CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL QUE ARRIBO A BUENOS AIRES EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río de Janeiro los acompañó Enrique Wollenweider..." 60

Por lo tanto, Castellanos no puede haber estado en Buenos Aires en enero de 1856, como recuerda Roberto Zhender pues: "el mismo Iturraspe se preparó para recibir a los colonos frente a Buenos Aires, para aprovisionarlos y organizar su transbordo. Así, pues, al llegar el Domingo 20 de enero de 1856 el "Lord Ranglan" -que en veloz carrera había pasado al "Kyle Bristol", demorado en Montevideo -, todo se hallaba preparado en ese sentido. El 23 hizo su aparición en la rada este último, e inmediatamente se debió realizar el transbordo de su centenar y medio de almas al "Asunción", en donde ya se hallaban 268 pasajeros del "Lord Ranglan"." 61

"Unos 340 inmigrantes se embarcaron en Amberes en el buque Clotilde, el 21 de febrero de 1856, llegando a la rada de Buenos Aires a últimos de Abril. (Pocos días antes también Aarón Castellanos había llegado a Buenos Aires)…" 62

"La última remesa llegó en el velero "Packet, que salió del mismo puerto belga de Amberes y llegó con relativa rapidez el 11 de mayo a Buenos Aires. Iban el él 138 adultos y 76 niños, que trasbordados, llegaron a Santa Fe, hacia el 24 del mismo mes. Es probable que después de las acostumbradas estadías en la estanzuela Guadalupe, hayan llegado a principios de junio a Esperanza (el 8, según H. Lee: ver apéndice II). El mismo Castellanos habría llegado junto con este contingente a Santa Fe." 63

Otra referencia que corrobora esta fecha de llegada: "...Cuando, a fines de abril de 1856 Castellanos regresó al Río de la Plata, encontróse con una desagradable sorpresa. ..." 64

Confróntese con el informe ya citado de Cristóbal Spies, cuando dice: "…el 10 de mayo llegó una de las últimas embarcaciones, fueron transbordados 360 inmigrantes al vapor "Asunción", que los trasladó a Santa Fe el 24 ó 25 de mayo, desde donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS." 65
Aquí reproducimos la tabla con los datos de llegada tentativa de los barcos, según cuadro publicado por Juan Schobinger, en la página 75 de su obra Inmigración y Colonización Suiza en la República Argentina. Según palabras del mismo autor es un cuadro compuesto a base de datos dispersos y a veces contradictorios, que tratan de reflejar con la mayor exactitud posible las respectivas fechas de viaje y llegada a la flamante colonia:

Buque

Puerto de Salida

Fecha de Salida

Fecha de llegada a Buenos Aires

Cantidad de pasajeros

Transbordo al buque

Fecha de Salida de Buenos Aires

Fecha de llegada a Santa Fe

Llegada a Esperanza

Kyle Bristol

Dunkerke

9.XI.1855

23.I.1856

147

("El Orden)

Asunción?

23.I.1856(?)

25.I.1856(?) (1) El 3.11.1856 según R. Zhender

Primera mitad de febrero

Lord Raglan

Dunkerke

28.XI.1855

20.I.1856 ("El Orden")

206 adultos 68niños ("El Orden")

Asunción

23.I.1856

25.I.1856 (J. M. Gutierrez)

Primera mitad de febrero (el 9 seg. J. Huber)

Mármora

Dunkerke

(20) 22.XII.1855

28.II.1856 ("El Orden")

240 ("El Orden")

Tala

29.II.1856

11.III.1856

Alrededor del 10 de abril

Linda

Dunkerke (?)

XII.1855

26.II.1856 ("El Orden")

Aprox. 180

Clotilde

Amberes

21.II.1856 (L. Mettan)

30.IV.1856 (L. Mettan)

340 (L. Mettan)

Asunción ("La Confederación")

4.V.1856

10.V.1856

Alrededor del 20 de mayo (L. Mettan)

Packet

Amberes

12.III.1856

11.V.1856

138 adultos 76 niños (sommer-Geiser)

(?)

(?)

24-25-.V.11856

Primera quincena de junio (el 8 seg. H. Lee)

 

Vemos como hay suficientes datos para comprobar que Castellanos llegó a Buenos Aires el 20 de abril de 1856, y luego vino para Santa Fe y Paraná, sedes capitales tanto de la provincia como de la Confederación y en donde el tenía que tratar sus asuntos de contratos y lugares cercanos del "teatro de operaciones" de su iniciativa. Hasta en abril de 1857, hay datos de la presencia de Castellanos en Paraná, cuando Beck dice "Tras una primera entrevista fracasada con Urquiza, obtuvo por consejo de Castellanos(que entonces se hallaba en Paraná esperando la solución de sus asuntos)..." 66

 

Pero, ¿cuáles habrán sido los pasos que siguió que siguió Castellanos desde su llegada a la Confederación Argentina, hasta el momento definitivo en que es rescindido su contrato e indemnizado.?

Como ya dijéramos anteriormente, Castellanos llegó a Buenos Aires en abril de 1856, exactamente el 20 de abril de ese año.

"Desgraciadamente Castellanos vió paralizada su labor por la evidente falta de favor del gobierno. Este inclinaba sus preferencias hacia la inmigración individual, no organizada. Dándose cuenta de que el sostén de Esperanza le resultaría una carga ("un aguijón que por el error de un momento, ambos Gobiernos se lo habían forjado", según su fundador), intentó persuadir a Castellanos para que se pusiera al frente de la misma. Este se negó cortés pero firmemente, en una extensa carta fechada el 9 de setiembre de 1856, en la que exponía todos sus trabajos anteriores y señalaba que "ya la cosa no está íntegra", y que el gobierno Nacional no podía echarse atrás.

Puede leerse repetidas veces en su opúsculo mencionado acerca de sus ulteriores gestiones, y el abandono que hubo de hacer de sus proyectos, tanto colonizadores como del ferrocarril, el cual le fue arrebatado más tarde por otros. Recién el 9 de noviembre de 1857 , tras una ley del Congreso, firmóse un convenio entre Derqui y Castellanos ratificando lo concertado el año anterior, dando por terminado el contrato del 15 de junio de 1853, e indemnizando al segundo con la suma total de 551.300 francos. Con ello quedaba también, de hecho, anulada la cesión de 32 leguas de tierra, de la que debía ser beneficiario.

Como dice Shuster, Castellanos tuvo en su país la suerte de los profetas. Si sus aspiraciones se hubieran cumplido, hoy tendría la Argentina varios millones más de habitantes. Su visión un tanto simplista y unilateral de los problemas de la inmigración y la colonización, y su creencia de poder sacar provecho propio de una empresa que era la primera de ese género en un medio como era la provincia de Santa Fe de mediados de siglo, no merecía ciertamente la denigración de que incluso llegó a ser objeto." 67

Aunque extensa la cita de Schobinger, creo que sirve de mucho para esclarecer este problema, y sigo citándolo por las buenas explicaciones que sobre este tema pone en consideración de los lectores:

"Nos relata Castellanos que los informes favorables sobre la buena disposición en acoger inmigración planificada "despertó en el ánimo de los señores Beck y Herzog la idea de procurar ellos también un contrato de colonias en Santa Fe bajo la base de una cesión de tierras. Se me consultó sobre el particular y no trepidé en asegurarles que para todos había en nuestras fértiles y despobladísimas llanuras: que sin más reato por parte del Gobierno que dar tierras, indudablemente sería acogida su solicitud.". La experiencia ganada con Esperanza les habría de servir para su propia colonia. Por otra parte, ello sería un medio para asegurar la continuación del débil hilo emigratorio por ellos iniciado hacia el Río de la Plata, y que se haría indispensable tras el forzado abandono de la lid por parte de Castellanos. Uno de sus agentes, el señor Carlos Wybert, fue nombrado para efectuar las gestiones preliminares con el gobierno santafesino. Lo acompañó como intérprete Alejandro de Belmard, quien ya había colaborado con Castellanos en dicha función. Presentados por este al doctor Alberdi (Juan Bautista), recibieron del mismo cartas de recomendación para el gobierno Nacional. Viajaron en el mismo buque CON QUE CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL QUE ARRIBO A BUENOS AIRES EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río de Janeiro los acompañó Enrique Wollenweider, a la sazón jefe de una casa comercial. Amablemente recibidos a fines de mayo POR LOS INTEGRANTES DEL GOBIERNO EN PARANA, LO FUERON LUEGO TAMBIÉN POR CULLEN, PARA SORPRESA DE CASTELLANO, quien por otro lado veía "saboteada" su obra , Wybert logró el fin de celebrar un convenio según el cual la Casa Beck y Herzog recibiría 20 leguas cuadradas de tierra pertenecientes a la Provincia, más al sur de la colonia Esperanza. Ante el éxito de esta gestión, uno de los socios de dicha Agencia de emigración decidió trasladarse personalmente a la Argentina para participar activamente en su realización." 68

Nótese que en el mismo viaje de Castellanos, también ya venían: Carlos Wybert que obtuvo el contrato para Beck y Herzog, (Compañía de Inmigración suiza) y Wollenweider, futuro administrador de esa nueva colonia. Estos fueron bien recibidos tanto por miembros del Gobierno Nacional como por Cullen del Gobierno Provincial, mientras que era válida la sorpresa y enojo de Castellanos, pues mientras que a él se le negaban y cuestionaban cosas de su contrato ya rubricado, se firmaban otros parecidos.

A veces en estos procesos, es difícil transmitir la dinámica de los hechos. Pero la presencia de representantes de esta companía nos sirve para darnos cuenta, que ya el proceso inmigratorio era un negocio que comenzaba a seducir a cada vez más personas y que Castellanos comenzaba a tener competencia. Piensen ustedes que cuatro años atrás, aún estaba el gobierno de Rosas, y era casi impensado creer que algún grupo de emigrantes europeos hubiese optado por venir siquiera, a la Argentina.

Los años posteriores a la caída de Rosas, son muy intensos y dinámicos para la historia argentina y asistimos a cambios vertiginosos, de gran trascendencia como lo fue la sanción de la constitución de 1853, el espíritu nuevo que traía implícito en su famoso preámbulo, y como consecuencia de ella, los sucesos que se estaban viviendo en los despachos oficiales de Paraná y Santa Fe. La historia se hacía día a día...

Entonces surgen la inevitables preguntas:

¿Era algo personal contra Castellanos el que su contrato no se cumplía? ¿Era el temor a tantos extranjeros como menciona Castellanos en su opúsculo? Parecía algo contra él, ya que los contratos que se firmaron luego con Beck y Herzog seguían poniendo extranjeros en estas tierras y desequilibrando el "status quo", si el temor eran los extranjeros interviniendo en los asuntos internos, (y si por eso se canceló el contrato con Castellanos), entonces, ¿porqué se firmaron nuevos contratos con otra companias y agencias de emigración y siguieron llegando inmigrantes?. Eso sí, no ya bajo las mismas condiciones que con Castellanos, pero contratos al fin incluso con empresarios extranjeros como Beck y Herzog, cediéndole el gobierno tierra pública para tal fin.

Entonces, no parece ser este un motivo de gran peso, sino parece resultar que el problema era contra Castellanos, un historiador dice un pequeño desaire hacia alguna autoridad…"Mayor fue la mortificación de Castellanos al encontrar que sus optimistas previsiones distaban mucho de la realidad. Nos refiere que al llegar a Santa Fe, el gobierno se hallaba ausente, y "QUE" los colonos se encontraban desesperados vagando por las calles sin saber lo que les pasaba, porque no habían encontrado nada preparado para empezar sus trabajos agrícolas." En la poco grata entrevista que tuvo con Cullen en Paraná, éste, tras alegar "que no había tenido dinero para hacer esos gastos", le espetó que el gobierno de la provincia no se consideraba obligado a cumplir un contrato LEONINO firmado por su antecesor (se refería al tercio de las cosechas, y sobre todo a las 32 leguas de tierra que debía recibir). Este es el comienzo del proceso de "eliminación" de Castellanos, que no hemos de detallar (véase para ello su opúsculo de 1877, p.41 y s.s.). Prometió empero el Gobernador, hacer todo lo posible para ayudar a los colonos. Comenzó, en efecto, a ocuparse personalmente de ellos, transportar su bagaje a la Colonia (más 700 toneladas), proporcionarles el material para la construcción de los ranchos (sobre todo a los contingentes llegados en mayo), etc. Empero, tenemos razones para pensar que al lado de su interés real, - que de ningún modo negamos, había otro, oculto. No habla mucho a su favor el hecho de haber esperado el comienzo del alejamiento de Castellanos para actuar "como un padre para los colonos", como estos lo expresan ingenuamente…". 69

"Todas las cartas remitidas por ese entonces a Suiza lo reflejan. Cullen recibió las gozosas ovaciones de los sufridos colonos, quienes le atribuían todo el mérito, y él no se opuso a ello. Es probable, repetimos, que esta actitud revele un resabio caudillesco; quien no sabe si no pensó en los colonos como un apoyo a su posición algo tambaleante en el Gobierno.Porque, en efecto, durante los diez días en que permaneció en la Colonia, descuidando sus negocios y dejando de "plantón" a Castellanos, amargado y enfermo, se produjo un movimiento entre la población criolla de Santa Fe, a raíz de la llegada a Santa Fe del brigadier Juan Pablo López (hermano del célebre caudillo Estanislao López). Cuando por fin regresó Cullen, se halló con López de hecho proclamado Gobernador. (N. del A.: 18 de julio de 1856) Aquél se vió obligado a presentar su renuncia. La infancia de nuestra colonia transcurría, así, en medio de estos disturbios que conmovían a la joven nación privada de su cabeza (Buenos Aires)" 70

"El Gobernador Cullén visitaba la colonia cada Domingo, y, más a menudo, cuando sus ocupaciones se lo permitían, atendiéndo a todo hasta los menores detalles,…la Colonia había llegado a ser su primera atención y su interés sobresaliente. Desgraciadamente las numerosas relaciones de amistad que Cullén tenía en Buenos Aires lo hicieron sospechoso a Urquiza, quién temía, muy indudablemente, que en las desaveniencias suscitadas entre la Confederación y Buenos Aires, el Gobernador de Santa Fe se plegara a la provincia disidente. Cullén fue pues derribado por don Juan Pablo López, … y el jefe del partido campesino. Verificóse la revolución en ese mismo año de 1856, que había visto la llegada de los colonos y a las pocas semanas de su instalación. El nuevo gobernador no se manifestó hostil a la Colonia; pero distaba mucho de compartir por ella el cariño y entusiasmo de su antecesor. " 71

"Creemos que la situación política de Santa Fé y los temores de que esta Provincia se separase de la Confederación provocaron estas reticencias del Gobierno Nacional, paralizando el desarrollo de la inmigración agrícola en esta Provincia, pues mientras se ponían estos obstáculos a Castellanos, se aceptaban por el Gobierno Nacional en junio de 1856 los contratos de colonización de Saint Hilaire para Santiago del Estero, y otro para las tierras del Salado hacia Tucumán, presentado por el Dr. Brouland…" 72

Creo que todas estas citas sirven para hacer un diagnóstico de porque se quizo sacar a Castellanos de este proyecto y como inevitablemente su presencia se va alejando del proyecto de Colonización.

Hay que hacer notar, que pese a la crisis por la cual pasaba Suiza, el estado destinaba recursos suficientes para vigilar y proteger a sus ciudadanos que emigraban: "Acompañando a los colonos, viajó en el "Packet" Jakob Sommer-Geiser, quién había sido designado por el gobierno del Cantón de Berna (del cual provenía parte apreciable de los colonos) como Comisario para vigilar las condiciones en que se desenvolvía el viaje de los emigrantes, y estudiar las regiones que estos debían colonizar, así como las posibilidades para una futura colonización suiza. Sommer-Geiser, permaneció en la provincia de Santa Fe de mayo a noviembre de 1856, y a su regreso presentó un informe amplio y detallado, publicado al año siguiente, como libro. Este contiene multitud de datos sobre el viaje ultramarino, sobre el país argentino y su historia, sobre Castellanos y sus proyectos, y, en fin, sobre la colonia Esperanza en su primer año de tambaleante vida. Es un libro realista..." 73

Los problemas mayores de Suiza eran el pauperismo agrícola, la desocupación del artesanado por los cambios de la revolución industrial y el regreso de los suizos que habían prestado servicios como mercenarios en las ya finalizadas guerras europeas, a todos estos problemas sociales se le trataba de dar parte de solución a través de la emigración. Lo interesante del problema es que, pese a estar el país en una situación que se llamó el pauperismo, este protegía y cuidaba aún a sus miembros más pobres que emigraban, para que no corran peor suerte que la que les tocaba vivir en su país. Este es un gesto de importancia cívica muy importante y habla a favor del concepto de protección por sus ciudadanos que tienen los suizos.

"Castellanos, que ya anteriormente había estado en Europa, ciertamente conocía las normas legales vigentes en ciertos países, especialmente en Suiza, con respecto a la emigración. Erróneo sería imaginarlo recorriendo, el sólo, diversas comarcas europeas, persuadiendo con tentadoras promesas a sus habitantes a trasladarse junto con él a América del Sur para fundar allí una colonia agrícola. ¿Quién habría de fiarse de un forastero desconocido? Y más receloso aún se mostraba el propio Estado que proscribía tales procedimientos con severas disposiciones legales. Y con sobrada razón, ciertamente. ¿Con que garantías habría contado el gobierno suizo, por ejemplo, de que los emigrantes de su país no acabarían por caer en las redes de un inescrupuloso? Y en el caso concreto de Castellanos, una vez desaparecido éste y los emigrantes que se confiaron en él detrás del horizonte atlántico, ¿de que medios echaría manos el Estado para urgir el cumplimiento de los contratos firmados? De ahí que la organización de tales expediciones de emigrantes quedase reservada a las compañías de emigración legalmente constituídas, cuyo obligatorio depósito dinerario --comúnmente 10.000 francos-- en las arcas fiscales obraba como caución en los casos hipotéticos de engaños y defraudaciones. Sábese, por ejemplo, que la agencia de emigración de Juan Barbe ha sido sentenciado el 28 de octubbre de 1858 al pago indemnizatorio de 9.478,50 francos a raíz de una demanda efectuada desde la ciudad de Paraná por un grupo de inmigrantes suizos -entre ellos, Francisco y José Sattler y Francisco Albrecht- por no haber sido conducidos por dicha empresa al destino convenido, la ya mencionada colonia San Juan de Corrientes, y por extravío de parte del equipaje. (5) Staatsarvich des Kanton Wallis Sitten, D.I. 195.3" 74

Determinado que Castellanos llegó a Buenos Aires el 25 de abril de 1856, pero en otro barco aún desconocido y que si estuvo alguna vez en la colonia, citaré a algunos autores para esclarecer el porqué de la elección del lugar donde actualmente está emplazada hoy Esperanza y no en el sitio original que preveía el contrato con Castellanos:

"Según el art. 6 de dicho contrato, las cinco colonias convenidas con Castellanos habían de fundarse en una vasta comarca, a gran distancia de Santa Fe, esto es, desde el pueblo de San Javier al Norte. " Pero la comisión, estimando con buen criterio que aquella zona - en gran parte selvática y en la vecindad de los indios montaraces- no era la más adecuada para el emplazamiento de la colonia, propuso sustituirla por la fértil llanura que se extendía a solo 7 leguas al noroeste de Santa Fe, más allá del Río Salado, y que contaba además con la protección militar denominado Reyes o Iriondo situado en ese lugar." 75

Si Castellanos pensaba en fundar una ciudad o solo quería una colonia agrícola, son sus palabras muy ejemplificadoras:

"…El contrato de Castellanos como expresión de programa colonizador, resultó una improvisación afortunada. Es tan elemental que Carlos Beck Bernard - una autoridad en la materia- dijo que Castellanos - acostumbrado a ver establecer estancias- "creyó inocentemente que lo mismo sería con los hombres, y que para fundar una colonia no había que hacer otra cosa que traer familias de Europa y trasladarlas al medio del campo de Santa Fe." (33)

Es evidente que Castellanos en sus primeras tratativas en medios gubernativos, había simplificado en su pensamiento el objeto de su acción: traer inmigrantes, puesto que la instalación de la colonia corría por cuenta del gobierno. Pero su correspondencia desde París - dos años después- nos muestra a un hombre en constante vigilia, en preocupada construcción imaginaria de detalles no previstos para la colonia, pero que desde, allá tomaban forma de desarrollo venidero. En este estado de concepción de la colonia, es cuando reparó sobre puntos no tratados antes de partir en busca de agricultores. Y así, como quien descubre desde París que algo faltó, dijo en la comunicación del 7 de junio de 1855: "Veo señores, que puede ser indispensable obtener del gobierno, de cualquier forma que sea, dejar un terreno en el centro de la colonia sobre el río, cinco cuadras de frente y cuatro de fondo. Este terreno es de absoluta necesidad para formar un Pueblo, que con el tiempo podrá ser una gran ciudad." Tuvo conciencia clara de esa "absoluta necesidad cuando con las familias agricultoras próximas a partir, pensó en la colonia como conjunto social, porque además hizo referencias a que deberían haber sacerdotes, maestros, instalaciones, donde los colonos pudiesen proveerse de artículos de uso diario. Calculó que ese primer establecimiento no concluiría simplemente en colonia agrícola, y que "los emigrados que por su cuenta vayan después -dice- llamados por sus camaradas", tendrían que tener "donde establecerse y fundar las industrias que la colonia necesita". Por su estilo, por sus palabras, vemos a Castellanos vislumbrando el futuro y con absoluta confianza dice:

"Ved allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma." 76

París, mediados de 1855. Este era el pensamiento de Castellanos, que ya tenía acerca de sus futura colonia antes de que los colonos partieran. No solo estaba imaginando unos colonos arando la tierra y produciendo bienes, sino que esto daría luego origen a la creación paulatina de una pequeña ciudad o pueblo donde se irían dando las elementales instituciones, (escuela, iglesia, juzgado, policia) comercios (ramos generales y otros negocios) e industrias (herrería, reparaciones, molinos,) que debe tener todo centro agrícola. Que más claro que su frase "Ved allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma."

Para finalizar, también recuerdo en la disertación una pregunta, sobre si todos los colonos tenían armas, si era cierto eso de que araban con el fusil al hombro y que si hubo un real problema de invasión de indios, a lo cual, contesté que: Según mi opinión, muy pocos colonos tenían armas en un principio (1856-1858). Aunque Castellanos dice "Entre los colonos había más de 400 hombres, con rifles que los traían de su país. Por el esmeradísimo cuidado que tuve en que ellos nunca pudieran hacerme la más mínima atinjencia (sic) , no les oculté que había salvajes en el punto destinado para su instalación: y que tanto por precaución como para ejercitarse en la caza de que había grande abundancia, era indispensable que vinieran armados" 77

Mi hipótesis es que quizás no sea posible la existencia de tantas armas en la colonia, quizás pasó como los arados, que todos iban a traer y lo hicieron muy pocos. Si, es verdad que había cerca de 400 hombres, (pero luego hay una coma), con rifles que los traían de su país. Pero no aclara cuantos. No dice precisamente había 400 rifles, sino hombres con rifles. Pueden ser 50 ó quizás 400. Lo mas probable es que nunca hubo 400 rifles en la colonia, quizás unos 50 o 100 a lo sumo.

Refuerza mi hipótesis lo siguiente: puede leerse en "El indio y la colonia Esperanza", de Gastón Gori, en página 77 como el administrador de la colonia solicita ayuda y armas al gobierno provincial: "y es por ello que el 2 de setiembre de 1857, Adolfo Gabarret escribía desde la colonia "Informada esta administración de un parte del Sr. Esteban Rams y Rubert de que existen amagos de indios, se están tomando las medidas convenientes para poder rechazar inmediatamente cualquier invasión, pero para atender con eficacia este punto nos falta armamento, por cuyo motivo rogamos a V.E. se sirva enviarnos, en la posible brevedad, fusiles y cartuchos."(31)" 78

Y un año después, si seguimos investigando en las notas del Archivo de Gobierno, podemos encontrar otra nota del administrador con un nuevo pedido de armas. Esto en razón de si por las dudas se daría la tan mentada invasión de indios, de la que tanto se hablaba y que luego nunca se concretó. Efectivamente, en una nota fechada en Esperanza, del 7 de diciembre de 1858, que se encuentra en el Archivo de Gobierno T. 17, fº 00951 del AGPSF, del Administrador Gabarret dirigida al Ministerio General de Gobierno le hace saber que:

"Habiendo tenido ocasión de cerciorarme de que los colonos, salvo raras excepciones, carecen de fusiles y cartuchos, participo a Vd. de esta circunstancia suplicándoles se sirva elevarla al Superior conocimiento de S.E. el Señor Gobernador delegado a fin de que se digne disponer se proveea a esta colonia con el armamento necesario para asegurar su defensa en un caso de invasión por parte de los indios…" 79 Allí, en esta comunicación de 1858, Gabarret habla de 50 colonos con rifles, 80 dedúzcase de un total de 1400 personas aproximadamente el porcentaje de gente armada que había. Porqué iba mentirle Gabarret al gobierno provincial dándole un informe falso. Resalto que dice en caso de invasión, pues desde 1856 hasta ese momento no hubo ningún incidente destacado con los indios.

Véase al respecto Gori, "El indio y la colonia Esperanza", quien dice que : "La colonia Esperanza volvió a alarmarse con esta noticias que entonces se tenían de la actividad de las tribus. Adolfo Gabarret en nota dirigida al ministro general de gobierno, dice: "Los rumores que de diez días a esta parte corren de una próxima invasión de indios, me han llamado seriamente la tención y aunque esté yo distante de compartir la alarma general, he creido de mi deber dictar medidas de seguridad pública para sosegar los ánimos y no ser cogido desprevenido. Mucho he oído hablar de varios robos de hacienda yeguariza y tropelías cometidas en estos últimos días por los referidos bárbaros, pero nada he podido averiguar de cierto a este respecto y hasta la fecha no he tenido conocimiento de indicio alguno que demuestre por parte de ello (intenciones) de hostilizar este punto." 81

Con respecto a si araban con el fusil al hombro, o estaban atemorizados por el peligro indígena véase nuevamente a Gori en op. cit. (El indio y la colonia Esperanza), con el cual comparto el análisis que hace en esas páginas del problema. "La mayor alarma, por lo que tuvo de colectiva, no pasó de eso, de alarma. La tradición informa que araban los colonos con el fusil en bandolera. Si tenemos en cuenta las medidas lineales de cada concesión - cuatro cuadras de ancho por cinco de largo- y que en cada una de ellas vivían las familias en ranchos construídos de manera que cada cuatro de ellos estaban separados por la distancia de calle por medio; que lo que araron durante los dos primeros años apenas si cubría una pequeña superficie de la concesión, podemos deducir que la mayoría de los colonos que no vivía en la periferia, no se alejaban mucho de sus viviendas mientras estaban arando, a lo sumo se apartaban trescientos metros…A plena luz del día y en esas condiciones es difícil suponer que el fusil en el hombro - que pocos disponían de él- era para defenderse de los indios, que si los había en los contornos, no eran otros que los del Sauce, que estuvieron en la colonia trabajando o habitaban conjuntamente con los que construyeron los ranchos para los agricultores, y carecían de la agresividad de los montaraces, lejanos en los montes y cañadas del norte protegido por fuertes y cantones. Era imposible que ocurriera una invasión imprevista de estos indios…" 82

Porque no recurrir a estas citas tan clarificadoras y tan bien documentadas, que hablan por sí solas y evitan casi ponernos a hacer un trabajoso análisis para llegar a las mismas conclusiones que Gori y Oggier, quizás los historiadores mas completos y mas serios hasta el momento sobre el tema colonización en las colonias santafesinas de la "pampa gringa".

Oggier también se refiere a lo expresado por Gori, interpretando que "Muy acertada a este respecto es la observación de Gastón Gori: "Es inexacto revestir con los contornos de la epopeya la lucha contra el indio en la colonia Esperanza: dentro de sus límites solo hubo alarma y prevención…"12.

Y en otra parte de su obra, el mismo autor, refiriéndose a la tan conocida "tradición de que los colonos araban con el fusil al hombro", opina que "quizá no se haya hecho en base a hechos cotidianos (no puedo imaginarme a los colonos yendo todos los días armados de fusil por temor al indio) sino que a una que otra alarma espaciada a través de los años". 13. 83

Sobre si los indios constituyeron un peligro constante o muy grave como algunos piensan comparto con Oggier cuando dice: "Y ya es el momento de establecer el interrogante sobre si las tres colonias madres han sido alguna vez agredidas por aquellos indígenas montaraces con muerte de gente y robo de gran cantidad de animales, al estilo de los bárbaros malones de antaño. Decididamente esto no ocurrió nunca. Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños. Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica de las fuentes es aquí importante porque este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica...". 84 Es interesante y recomendable la lectura de todo el capítulo VIII (Relaciones entre los colonos e indios) desde p. 113 a p. 126 de este autor. 85

Tanto Gori como Oggier, son muy certeros en sus apreciaciones sobre estos temas, además de coincidir y complementarse.

Al indio o a los cuatreros y vagos malentretenidos que formaban al decir de Gori "el submundo de la pampa", les interesaba el robo de animales en las estancias, que estaban más desprotegidas por tener poco personal y no se iban a arriesgar e incursionar en una colonia agrícola, recién iniciada, con gran cantidad de personas en poca distancia, con algunos de ellos bien armados y con un fortín cercano, o casi en su propio límite como era la existencia en el norte de la colonia del fortín Iriondo con una tropa destacada en él. Dice Oggier, si hubo algún incidente menor, fue cuando el colono se aventuró a buscar leña o a cazar en terrenos montaraces alejados de las colonias.

Esto puede verse perfectamente en "Cuando llegaron el 11 de febrero de 1856 las primeras familias a la colonia, esas tierras ya estaban fuera de las incursiones indígenas y en varias estancias - de Foster, Larrechea, Pujol, etc.- próximas a sus límites sur y este, el tránsito de indios era ocasional y pacífico, aunque no habían cesado los robos de hacienda en campos del norte y del oeste hasta territorio de Córdoba, tomando como referencia sur la línea que partía desde Santa Fe hacia el Sauce, cantón Romero, Quebracho Herrado, El Tío y Concepción. En la colonia Esperanza se establecieron en el primer año, mil cuatrocientos ochenta y siete inmigrantes, según datos de Castellanos, entre adultos y niños, a los que se sumaban administradores, peones y personas proveedoras de materiales, soldados que vivían en el cantón "Iriondo" y posiblemente algunos con sus familias, lo que formaba aproximadamente la cuarta parte del total de los habitantes de la ciudad de Santa Fe. 86

Otro historiador, Grenón dice: "Varias veces en los primeros tiempos pasaron los indios por la colonia, pero nunca molestaron al vecindario" 87

El problema del indio y el colono queda bien definida en el pensamiento de Oggier, uno de los historiadores más precisos en esta temática y que por su crítica a las fuentes y su gran bagaje de lecturas y conocimientos sobre este tema no lo hacen dudar a la hora de expresar estas palabras, palabras por las cuales seguramente tuvo más de una vez que discutir y argumentar con fuerza contra opiniones que la tradición puso en la vereda de enfrente.

"Decididamente esto no ocurrió nunca. Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños. Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica de las fuentes es aquí importante porque este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica..." 88

Este trabajo sobre Castellanos tiene la misma premisa que las palabras de Oggier, contribuir a acercarnos a la verdad histórica. Hay un párrafo de su obra que es muy explicativo de porqué esta creencia generalizada en el imaginario colectivo.

"La crítica de las fuentes es aquí importante porque en este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica. Fenómeno es este ciertamente bien comprensible por basarse aquí la tradición fundamentalmente en las referencias de los colonos protagonistas de los hechos, quienes en su ancianidad solían relatar a sus hijos y nietos, junto al cálido hogar de las noches invernales, una y otra vez, las duras privaciones que tuvieron ellos que soportar y los graves peligros a que incesantemente se veían expuestos en los tiempos iniciales de la colonia. Y, naturalmente, el tema de los indios, que siempre provocaba mayor curiosidad y asombro en su pequeño auditorio, campeaba por encima de todos los demás." 89

Esto es muy cierto, ya que recuerdo en mi niñez, tanto de mis abuelos paternos como maternos, todos ellos descendientes de los primeros colonos, su preferencia por contar estas historias, como así la de cuatreros o gauchos malos que venían con diversos embustes a robar a los colonos, o historias llenas de misterio que así como abroquelaban la atención de los participantes, eran de dudosa veracidad, pues siempre eran del tipo "…decían que una vez…pasó tal cosa…". Recuerdo a principios de los años 1960, que aún eran frecuentes estas charlas nocturnas después de la cena. Si eran en el invierno reunidos al calor de la cocina "económica" a leña, o si en el verano, bajo la frescura de los árboles, bajo un techo de estrellas increíble y a los lejos se podían ver apenas las luces de la iglesia de Esperanza, que le daban un marco muy acorde.

Luego, cuando fui creciendo y al aumentar mis lecturas y conocimientos sobre la historia del país, mientras recordaba lo relatado por mis abuelos o tíos abuelos en sus reuniones, no eran más que una suma y resumen de todas las historias ocurridas en la pampa húmeda a lo largo del tiempo. Es muy acertado cuando Oggier señala: "En tales casos, el riesgo de la exageración y del inconsciente deterioro de la verdad en la imaginación de aquél abuelo de frente canosa, transfigurado en una especie de héroe lugareño, es manifiesto. De ahí que para arribar a la verdad de los hechos históricos no queda aquí más camino auténtico y seguro que él del testimonio de los contemporáneos, pero no el transmitido oralmente, sino el fijado por escrito en los días mismos o poco tiempo después de los acontecimientos. Veremos como a través de tales documentos el panorama cambia al instante…" 90

Y que mejor testimonio que el del administrador de la colonia, Adolfo Gabarret, que reúne las características requeridas según Oggier para ser fiable, el de ser un testimonio contemporáneo, en haber sido fijado por escrito en los mismos dias de sucedencia de las cosas y poco después de los acontecimentos, cuando escribe una nota al gobierno provincial y que volvemos a recordar.

"Otro testimonio, aún mas valioso por ser más explícito, proviene del administrador de la colonia, Adolfo Gabarret, quien en una nota fechada el 16 de enero de 1859, escribe: "Desde que la colonia ha sido plantada los indios no le han inferido ningún daño" 10. 91


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