Pero en la Argentina de hoy,
que a veces es una sombra de lo que fue, de lo que pudo haber sido, todos
estos datos no sirven de mucho. Los avatares diarios
porque pasamos, más de una vez nos hacen pensar que, si no es una broma
que nuestro país se llame Argentina, país de la plata, con tantas
desigualdades y problemas, dificultades que no tendríamos porqué padecer
de acuerdo a la naturaleza generosa, que dotó al país en variedad
de recursos.
Sólo quiero decirles que a pesar de los problemas del presente, existe
un lugar llamado Esperanza, en la provincia de Santa Fe, en esta República
Argentina, donde mis antepasados se afincaron desde 1856. El poeta José Pedroni
(1899-1968)
lo sintetizó en su poesía Situación.
Paloma, espiga y ancla,
a 31 grados y 25 minutos de latitud Sur
- línea del río y la calandria -
y 60 grados y 56 minutos de longitud,
está mi tierra: Esperanza.
Es un pequeño punto palpitante
hacia el norte del mapa;
boya del trigo verde,
corazón de la pampa.
Y también dijo de mi provincia
en:
Suelo santafesino
Dilatado, tendido,
sin altos ni bajos,
este es el suelo mío,
este es mi campo.
Es como a mí me gusta,
verde, ancho;
el sol por todo él,
el agua a mano.
Ese lugar existe gracias a un contrato de colonización firmado el 15 de junio de 1853 entre el gobierno de Santa Fe y un empresario salteño, Aarón Castellanos, que se propusieron traer familias de labradores europeos para fundar colonias agrícolas para comenzar a producir y cambiar el país como consecuencia de la apertura contenida en el espíritu de la constitución de 1853. Lo percibimos en su preámbulo, cuando dice: “...con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino...”
Durante 1855 se amojonaron los
campos, se construyeron los ranchos donde vivirían
los inmigrantes y durante el primer mes de 1856, comenzaron a llegar las remesas
de colonos del centro de Europa (alemanes, suizos, franceses y belgas y más
tarde italianos) a ese pequeño punto palpitante en el norte del mapa,
para convertirse, no sin dificultades, en una boya del trigo verde, en el corazón
de la pampa. Y así fue creciendo y prosperando Esperanza, hasta convertirse
en madre de colonias, ya que de su seno salieron inmigrantes que fueron llenando
con sus fundaciones de nuevas colonias, otras boyas de trigo verde en la provincia.
El fundador de Rafaela, Guillermo Lehmann, aunque suizo de origen, residía
en Esperanza, su segunda patria. Esperanza, ostenta como lema, la primer colonia
agrícola organizada del país, y esto es así, porque hay
un contrato que da origen a la futura ciudad del 15 de junio de 1853, y porque
luego de asentados los colonos, la entonces colonia, nunca dejó de
existir y crecer y dio origen a nuevas colonias que se fueron levantando
por toda la
provincia de Santa Fe.
Siempre se escuchan voces de otras ciudades nacidas de procesos históricos
similares, algunas tratando de disputarle a Esperanza el título legítimo
que ostenta. Pero los argumentos históricos demuestran fehacientemente
que puede considerarse la primer colonia agrícola organizada del país.
Hubo intentos anteriores y otros casi simultáneos de colonización
agrícola tanto organizada como espontánea en la Argentina. En
1780 Antonio de Viedma que funda la Colonia de Florida Blanca. La corona española
reclutó a 200 familias para que levanten el caserío, luego las
colonias de Santa Catalina, Monte Grande y San Pedro en la época Rivadaviana,
la agrícola militar de Villa Urquiza, en Entre Ríos en 1853,
la de Baradero, en 1856. Todos estos procesos son parte de los engranajes que
se pusieron en movimiento cuando la Argentina se dió cuenta de su potencial
agrícola ganadero y que necesitaba brazos para movilizar esos recursos,
y ante los escasos que tenía, recurrió a la inmigración.
Fue como un impulso casi simultáneo, que no solo tuvo la visión
de Castellanos, el fundador de Esperanza, sino Pujol, Crespo, Olivieri, Brougnes,
Lelong, Cuyas y Sampere y antes Barber Beaumont, todos ellos impulsores de
procesos colonizadores en distintos puntos del país, desde cerca de
Bahía Blanca hasta Corrientes, pasando por Santa Fe y Entre Ríos.
Esperanza, es hoy es una ciudad, del centro de la provincia de Santa Fe, con 35.000 habitantes, consustanciada con su valor y patrimonio histórico, orgullosa de su presente y con fe y esperanza en Esperanza, para lo que vendrá. Y le recuerdan a todos aquellos que quieran oír, que Esperanza, fundada y poblada en cumplimiento de un plan orgánico de colonización que se inicia el 15 de junio de 1853 y se concreta con los trabajos preparatorios a la instalación, realizados desde setiembre de 1855 por la Comisión Especial de Colonos y la llegada a Santa Fe el 25 de enero de 1856 del primer contingente de colonos, es la colonia agrícola que inicia el movimiento colonizador ininterrumpido en el país.
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La ciudad de Esperanza, para ser llamada primer colonia agrícola organizada,
exhibe: ESPERANZA: Cuna de la Colonización Argentina - Proyectada
por Documento Legal el 15/06/1853. Garantizada por Ley del Congreso Nacional
el
18/11/1854 - Dividida y amojonada entre Setiembre y Noviembre de 1855 - Poblada
a principios de 1856.
Parte de este artículo fue publicado en el suplemento Región Centro, del diario LA Nación, en su edición del sábado 28 de agosto de 2004.
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